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(0-0) El botín de los pobres

(0-0) El botín de los pobres

El Málaga se trae un punto de Leganés después de un partido en el que apenas gozó de oportunidades

El Málaga se viene de Leganés con un botín de equipo chico, conformista y triste. Y lo peor de todo es que no es malo en términos absolutos. Porque sumar es sumar y cuando lo normal es que pierdas, frenar la sangría es importante. También lo es dejar la portería a cero, camino que te acerca a los triunfos por diversas vías. Y cierras sabiendo que un rival directo no se te escapa y que ya le tienes el golaverage particular ganado. Consuelo de pobres.

Y es que hay que aceptar que la realidad es la que es, que por mucha ilusión que hubiese generado el equipo el verano pasado ahora mismo está en la pelea por no caerse a la Segunda División. La guerra del Málaga es mantenerse lo antes posible y comenzar a remendar errores. Eso será trabajo de Míchel, que ha venido para cambiar la cara al equipo y de momento es su rostro el que está torcido.

Resultaba tan descorazonador como aterrador ver al Málaga a merced de un Leganés normalito, que a base de un poquito de orden tenía acongojado a los de Míchel. Tocaba fácil y sobrepasaba las líneas, aunque también es verdad que sin perforar el armazón blanquiazul. Por eso, decíamos, lo duro eran las sensaciones. 

Pero también hubo ocasiones pepineras. Lo dice todo ver a Charles sacar un balón bajo los palos después de un centro envenenado de Bustinza que se comió la defensa blanquiazul. Más tarde Kameni hizo una de sus ya clásicas jaimitadas sirviendo en bandeja un balón a un rival que esta vez su zaga sí pudo barrer.

Mientras tanto, en la otra orilla, Herrerín apenas había desgastado sus guantes. El Málaga no sumaba, ni siquiera en la estrategia, uno de sus grandes lunares este curso. No añadía nada de factor intimidante, con lo cual el Leganés se sentía más cómodo aún. Podía jugar a su gusto y encima sin temor a que el conjunto malagueño arañase su cristal.

Así que el último cuarto de hora de la primera mitad ya fue un desmelene del Leganés, que perdonaba la vida. Mantovani disparó a bocajarro en el punto de penalti tras un despeje de Llorente, se le fue alto. Al poco Tito rondó también el gol entrando como un puñal por el segundo palo en un centro que toda la defensa malaguista acompañó con la mirada.

Lo mejor de todo fue ver al Málaga escaparse con su portería intacta después de 45 minutos bailando al son del Leganés, un equipo trabajado y con plan. Pero el fútbol no entiende de gratitud y justicia, sólo premia los goles, ahí estaba la esperanza malacitana.

La segunda mitad era aún más horrenda. El Málaga tuvo una ocasión al inicio pero Sandro disparó con tantas ganas que el balón se marchó a las gradas. La respuesta del Leganés fue un tiro implacable de Rico que Kameni logró sacar de forma espectacular. 

A partir de ahí, 20 minutos de espanto absoluto por parte de ambos equipos, que jugando así reforzaban la idea de Granada y Sporting de que todavía tenían tiempo de salvarse porque había equipos que, aunque lejos en puntos, estaban tocados.

En la recta final del partido los movimientos de ambos técnicos no aportaron nada. Aun así, el hecho de tener el marcador a cero siempre te deja a un pasito de la victoria. Camacho se pidió ser héroe, pero Herrerín le dijo que no, que para una que iba a portería, mejor la paraba. 

Ficha del partido:

CD Leganés: Herrerín; Bustinza, Mantovani, Siovas; Tito (Samu García, m.59), Erik Morán, Rubén Pérez, Diego Rico; El Zhar (Unai López, m.67), Szymanowski (Machís, m.85); y Guerrero.
Málaga CF: Kameni; Rosales, Luis Hernández, Llorente, Juan Carlos; Fornals, Camacho, José Rodríguez (Duda, m.85), Chory Castro (Jony, m.61); Charles y Sandro (Keko, m.70).
Árbitro: Mateu Lahoz (Comité valenciano). Amonestó a Bustinza (m.29), Tito (32) y Morán (50), del Leganés; y a Rosales (34), Charles (58), del Málaga.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la vigésimo novena jornada de la Liga Santander, disputado en el estadio de Butarque (Leganés), ante 10.127 espectadores.