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Nuevo trono para Ntro. Padre Jesús de la Sentencia

Nuevo trono para Ntro. Padre Jesús de la Sentencia

El Cabildo de hermanos de la cofradía ha aprobado la hechura de un nuevo trono para Ntro. Padre Jesús de la Sentencia

El proyecto presentado a los hermanos tiene como base un diseño del artista malagueño y pintor del cartel de la Semana Santa, José María Ruiz Montes, quien además se encargará de la imaginería del cajillo.



“Nuestra intención fue desde el principio que la obra se quedara en Málaga. Tenemos artesanos de primera línea y entendemos que una obra de tanta importancia podía realizarse con las máximas garantías en nuestra ciudad”, explica el hermano mayor, José María Romero.



Los trabajos de carpintería los realizará Francisco López, la talla del cajillo correrá a cargo de Manuel Toledano, que además, irá exornado con imaginería, realizada por el mismo diseñador del proyecto, José María Ruiz Montes y el trabajo de dorado será obra de Alberto Berdugo.



“Abordar un proyecto de esta envergadura se imbrica directamente con nuestro firme propósito de aumentar nuestra labor en el ámbito de la obra social. Asumiremos nuevos proyectos para que la hermandad no deje de lado una de sus principales labores con la sociedad”, ha añadido Romero.

 

Programa iconográfico


El diseño del nuevo trono está basado, en sus líneas maestras, al actual realizado 1959 por el malagueño Pedro Pérez Hidalgo, inspirado en las peanas de carrete del siglo XVIII. Con ciertos cambios estructurales en la composición general, ornamentación e iconografía, da un giro bastante radical para una lectura y un mensaje muy rico, para que el espectador pueda comprender, a través de una visión catequética y artística representada plásticamente con la escultura, la ornamentación y la arquitectura, el misterio de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo.



El eje o epicentro del que se genera todo es la imagen del Señor de la Sentencia que, con gesto manso y sereno, nos invita directamente a adentrarnos en el misterio y comprender el mensaje de salvación del género humano a través de su entrega. 



Este mensaje de entrega absoluta por nosotros, se hace eco y se continúa en una línea-vertical con la imagen de Jesús a sus pies y como epicentro del programa iconográfico, justo en la cartela central del trono como motivo vertebrador: El cordero Pascual; titulo de esta corporación sacramental nace desde sus estatutos en los orígenes. El símbolo del cordero, ya prefigurado desde el antiguo testamento por los profetas y sibilas, y el propio Moisés que cierra en la institución de la Pascua de los hebreos los cuales señalaban sus puertas con la sangre de los corderos sacrificados, tal como les ordenó el Señor. Aquí el Cordero eucarístico aparecerá irradiando luz, recostado y con su pata izquierda portará el Lábaro, símbolo del triunfo sobre la muerte, y cumplimiento de lo prefigurado por los profetas, y en especial por su precursor san Juan Bautista; del lado derecho del brota la preciosísima Sangre que cae en un Cáliz exento en oro.



De esta manera discurrirá la lectura sobre las distintas sentencias acontecidas a lo largo del antiguo testamento representadas en los relieves de los cuarterones circulares en la zona frontal y trasera y los ovalados en los laterales del trono; todo esto nos llevará a reconocer, de una forma gráfica, la historia que precede a Cristo. Dios Padre fue poniendo a prueba la condición y fortaleza humana. Concluyendo la temática iconográfica con dos escenas laterales del nuevo testamento, en las que se expresarán dos momentos en los cuales Cristo salva e indulta, de una manera u otra, en cuerpo y alma a las personas; de esta forma se expresa la evangelización basada en el perdón y la misericordia, ya que Cristo nos enseñó a amar incluso a nuestros enemigos.



En un costado irán personajes masculinos y en otro femeninos, con la intención de ver una causa y una repercusión o sentencia, o una relación directa entre ambas, es decir, una lectura entre las distintas escenas que irán recorriendo desde el principio hasta el final y con un mismo significado entre ellas y que, como leitmotiv, sea: “La sentencia”. También de esta manera expresamos que Dios Todo Poderoso es Padre de todos y nos ama ya que somos como hijos suyos, desde que nos creó.



Comenzamos con la parte frontal, con el primer libro del antiguo testamento, el Génesis; irán representados: Adán y Eva,  justo en el lado izquierdo: El pecado original, y en el lado opuesto: la expulsión del paraíso- “origen y sentencia”.



Siguiendo por el lateral masculino, la primera escena que nos encontramos será la del profeta Jonás justo en el momento de la tormenta desatada en el mar cuando los compañeros tripulantes de la embarcación lo ataron y lo arrojaron al agua, siendo engullido por el cetáceo posteriormente. En el lado opuesto del cajillo, en el de la mujer, encontramos a Esther, que arriesga su vida al acercarse al rey para salvar al pueblo judío.



Volviendo al costado derecho, se representará al profeta Daniel en el foso de los leones, protegido por un ángel del Señor; saldrá ileso. En el lado opuesto: la historia de Susana, juzgada y condenada injustamente; en un segundo juicio es salvada de ser condenada a muerte gracias al profeta Daniel, juez sabio y prudente. Ambas conllevan una relación de sentencia y época.



Pasamos ahora a la parte trasera del trono; allí nos encontramos con la última sentencia del antiguo testamento.



Lado derecho: Los siete hermanos macabeos sentenciados a muerte, considerados mártires.



Lado izquierdo: La madre de los macabeos, sentenciada a muerte después de sus hijos.



Llegamos al nuevo testamento, y aquí nos situamos en las cartelas centrales de los costados, a la derecha la decapitación de San Juan Bautista, quien antecede al Redentor y anuncia Su Venida; la ejecución del Bautista viene sentenciada por el Rey Herodes.



Y en el lado opuesto: La mujer adultera, salvada de la lapidación por el Señor. 



Volviendo a la trasera, concluimos el programa iconográfico, con respecto a los relieves, colocando un motivo simbólico y heráldico: Santiago apóstol a caballo; santo que da nombre a la sede canónica de la Hermandad.



Se concluye el discurso plástico del conjunto con las cuatro virtudes cardinales; éstas se situarán en los cuatro vértices de trono: justicia, fortaleza, templanza y prudencia. Son los cuatro pilares fundamentales que nos indican el camino para seguir a Cristo y alcanzar la salvación, librándonos así de ser sentenciados a la muerte eterna.