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Carteles horribilis

Carteles horribilis

Articulo de opinión de nuestro colaborador y amigo Miguel Díaz 

La Cuaresma es época de reflexión y de espera. Nos acercamos a la Pasión de Jesús, visitamos los numerosos cultos que realizan las diferentes hermandades, asistimos a pregones, pregoncillos y pregoncetes que anuncian estrenos, nuevas marchas, efemérides. Sin embargo, en los últimos años asistimos a un fenómeno especial. La Cuaresma también es época de presentación de aberraciones pictóricas ofrecidas y (lo más grave) aceptadas por las hermandades de turno.

Ya no vale la fotografía, ya no valen los pintores consagrados. Las hermandades dan paso a “artistas” que con buena fe (o eso espero) intentan plasmar a los Sagrados Titulares (en ocasiones hasta se puede llegar a dudar que sean Ellos).

¿Cómo hemos llegado a esto? Quizás, estamos asistiendo al “no hay tanto pintor para tanto cartelito”. ¿Cómo vamos a pedir calidad si hay hermandades que tienen cartel de salida, cartel de traslado, cartel de llegada, cartel del barrio y cartel del 10º aniversario de diseño de su escudo?.

Por definición el cartel es un impreso o manuscrito que se pone en un lugar visible para anunciar o indicar algo. En ningún caso habla de cómo debe ser ese anuncio ni de qué forma debe indicarlo. Pero ¿todo vale?.