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La misma cara de siempre (2-0)

La misma cara de siempre (2-0)

El Málaga se descompone ante el Villarreal de Javi Calleja tras encajar el primer gol en la segunda mitad. Los de Michel no logran mostrar regularidad y se desmoronan con facilidad ante la falta de pegada y continuidad en el juego. El equipo malaguista acaba la jornada colista pero con los tropiezos de los rivales directos se mantiene a cuatro puntos de los puestos que dan la permanencia. 

Es la misma cara de la moneda. Una ley de Murphy constante. Se repite hasta la saciedad este guion y ya van trece jornadas. El Málaga se hunde por encajar un tanto. De nuevo la misma sensación helada e inoperancia con el marcador adverso. Hoy un doblete de Sansone destroza los planes del equipo blanquiazul que hasta la primera mitad dio síntomas de una mayor solidez defensiva pero con poca mordiente ofensiva, tras el primer gol del italiano, el mismo cuento de siempre. Pudo ser distinto el guion si Peñaranda hubiese metido el 0-1 tras un excelente cabezazo que hizo sudar a Barbosa. Fue la única y gran oportunidad del Málaga en 90 minutos.
 
Calleja movió ficha y dio entrada al héroe del submarino amarillo. Nicolas Sansone que abrió el marcador y dejó inerte a los blanquiazules. Una defensa que quedó retratada ante el cúmulo de errores y que acabó con Bacca sirviendo en bandeja a Sansone.
 
Ahí vimos otro partido y otro Málaga que parecía enterrado tras la victoria en casa ante el Celta pero que tras lo de hoy vuelven a salir a la luz esos fantasmas por Martiricos.  Lo del domingo fue fruto de la casualidad o de la fortuna porque de nuevo este equipo sigue transmitir y le falta fútbol, modelo de juego y tras el gol en contra: hambre, raza y carácter. La guerra es larga, se debe sufrir hasta el final y si los jugadores no son conscientes de lo que hay en juego, más le vale reaccionar y dar la vida en cada segundo de partido.
 
No quedan excusas porque se repiten errores puntuales que derivan en pérdida de puntos. Ni la entrada de hombres de refresco como Bastón o Jony hacen reaccionar al Málaga. No sirvieron, sólo como dato testimonial porque el Málaga ya estaba muerto con el 1-0 del italiano. El encuentro ya solo valió para que el delantero hiciese más sangre tras otro error de Luis Hernández, muchos en los que llevamos de temporada. El exjugador del Sassuolo batió a Roberto que no pudo salvar ni ser el guardián de Míchel. Ahora llega el parón para preparar otra final y aunque suene a cantinela solo vale ganar al Deportivo de la Coruña y esperar los pinchazos de los demás. La misma historia de siempre.