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Es un concurso de sensaciones

Es un concurso de sensaciones

El día del ‘Okey’. ¿Todo ok?, ¿Todo controlado? El primer día siempre es una jornada de ultimar, de estreno, de saber que es directo y no hay ni un ensayo más, que te da en la nariz que esto no es ningún simulacro, y lo que no salga hoy es una oportunidad perdida.  

Más de dos horas estuve conjurando al humo del tabaco tratando de calmar mis nervios, sin éxito. Esto es una locura de sensaciones, y benditas sensaciones por otra parte; ‘Que me tiro un año entero, suplicando otro febrero, "enmallao" de carnavales’ (SANTIAGO, D. 1999).

El contratiempo de los disfraces que padeció  la murga infantil que magníficamente presentan cada año la pareja de moda; Alberto y Crespi, no me hacían presagiar nada halagüeño. Solventado esto, empezaron las sonrisas, viéndolos corretear, abrazos por los pasillos, que bendita es la locura de ser niño como el Momo malagueño.

Y a las 21 horas en punto de la noche, dieron con mis huesos sensaciones que alimentan más que el puchero. Os parecerá un cuento mío, pero el nuevo teatro superó mis expectativas, las agrupaciones que actuaron salieron satisfechas del espacio escénico, yo me sentí una vez más (y tal vez más que nunca) abrumado. Comprobé que el público del carnaval malagueño es una ola que te atrapa y te devuelve a la vida a cada ‘BIEEEEENNNNN’.

Los quejidos que pude escuchar de la comparsa juvenil me hicieron recargar pilas. Hay esperanza. Ojalá yo hubiese encontrado un Javi García cuando tenía 14 años. Que ‘huevazos’ tienes amigo mío.
Las sensaciones fueron tan continuadas que atrás quedaron los contratiempos de preparativos y la incertidumbre de estrenarnos en un nuevo espacio. De tal manera que anoche salí por la puerta de camerinos con la sensación de haber marcado el primer gol. Y a eso me refiero, a un concurso de sensaciones, las agrupaciones buscan marcar el primer gol desde preliminares, donde la experiencia nos dice  que quien pega primero, pega dos veces.

Abrir una preliminar no es fácil, pero los de Puente Genil no se achantaron, y creo que también notaron ese pellizco que nos dio ayer a todos el público y el teatro. La murguita hizo las veces de cabeza de serie, y creo que se sintieron como tal.

No será el mejor año en cuanto a número de agrupaciones, ni a calidad, ni a muchos defectos que todos podemos tener, pero, amigo mío, que bonito es flotar por el universo infinito de las cosas.