El Mirandés sigue vivo y con opciones de salvar la categoría in extremis tras cruzarse en su camino con un Granada inerte. No ven la hora los rojiblancos de que se acabe ya este suplicio en que desde el inicio se convirtió su temporada, apáticos y expuestos a una derrota tras otra desde que obtuvo el billete para otro viaje en Segunda. La última, en Anduva, donde no hace tanto dejaba casi sellado su último ascenso. Esta vez le cayó un severo correctivo, con doblete de Unax y una diana entre medias de Javi Hernández, anecdótico el gol de Arnaiz. No hubo oposición a que los jabatos mantengan la esperanza.
Hace ya varias semanas que los rojiblancos son como los alumnos en el aula durante la última clase del curso, impacientes, con las pupilas pegadas al reloj que marcará el inicio de las vacaciones y sin más que ofrecer. En Anduva, de nuevo, no hubo mucho del Granada hasta que Arnaiz hizo gala de su swing. Prácticamente nada, a decir verdad. El talaverano hizo un quiebro al poco de que el balón empezara a rodar y descargó para que Rodelas rematara forzado al lateral de la red. Y eso fue todo. Lo demás, un pesado y parsimonioso monólogo del Mirandés, en su último alegato por salvar la categoría. Lo suyo es otro drama.
En cuanto el tiro de Rodelas se marchó fuera, se activó Unax, un incordio constante. Y al mismo tiempo, los de Pacheta se fueron empequeñeciendo. Poquito a poco, hasta entregar el dominio a quienes de verdad todavía se jugaban algo. El joven mediapunta controló en lo que se adivinaba como un mano a mano manifiesto, pero se escoró y no pudo comprobar las dotes de Astralaga. Sí lo hizo más tarde, cuando El Jebari le habilitó para sacar el zurdazo, sólido el guardameta.
El nerviosismo se iba extendiendo entre los jabatos, no tanto por las ocasiones derramadas como por el gol del Cádiz que se cantaba en el transistor, indolentes los de franjas. A la tercera, sin embargo, ya sí fue la vencida. El balón fue a la esquina y el Granada reinauguró su circo ambulante de los horrores, con funciones semanales por todo el país siempre que el rival dispone de una pelota parada. Todo el mundo hizo piña en el primer poste, Astralaga incluido, y Sergio Ruiz perdió de vista a Unax. Lo divisó libre de marca Javi Hernández, que midió con precisión cirujana un envío teledirigido a la testa de su compañero.
El conjunto rojiblanco ni se inmutó, casi tan cansado de la temporada como sus aficionados. Los de Muneta, en cambio, sintieron el impulso de la necesidad y pretendieron asegurar los puntos. Combó Javi Hernández un envío medido y Unax, de nuevo inadvertido, logró rematar con la puntita, ágil esta vez Astralaga. Después fue el propio extremo quien se citó con el arquero. Lo dribló con facilidad, pero se quedó sin ángulo. Más tarde, Pablo Pérez se coló en el área con malicia, rápido en el golpeo, aunque sólido el guardameta.
El empate de Arnaiz, una anécdota
El Mirandés vivía su mejor momento en el duelo. De ahí, la incredulidad en las miradas de la grada con lo que ocurrió después. Porque tan pronto escupió Astralaga, Manu Trigueros alzó el telescopio. Escrutó el horizonte y avistó el movimiento de Arnaiz, aletargado Cabello, señal suficiente para lanzar el ataque relámpago. El de Talavera de la Reina abrió la válvula del óxido nitroso y en un parpadeo se plantó ante Juanpa. El portero intentó frenarle, pero acabó en la cuneta, finísimo el remate tras la finta.
Buscaba cobre el Granada y encontró lo que parecía ser oro, pero resultó ser falso. Porque el Mirandés no se vino abajo, a pesar de su situación, sino que mantuvo intacta la fe. El paquete voló ahora en dirección opuesta, para que Pablo Pérez se adentrara otra vez en el área. Levantó la cabeza y vio a Carlos Fernández, aparente destinatario. El delantero, sin embargo, dejó pasar el balón, rebosante de inteligencia, para que fuera Javi Hernández quien encauzara en boca de gol. Una dosis de esperanza para degustar durante el descanso.
Pacheta remezcló sus naipes en el vestuario, con Baba Diocou y Manu Lama integrados en el pelotón a la vuelta, pero su mano seguía lejos de ser mínimamente competitiva. El Mirandés controlaba el juego y lo rociaba de ocasiones con cuentagotas. El Jebari se aventuró por su cuenta, desbordado Pau Casadesús, y sacó un disparo maquiavélico, pero Astralaga sacó el gadgetobrazo para repeler el gol. A la siguiente, se vio vendido por enésima vez.
Se volvió a alzar el telón en el área rojiblanca, en un saque de esquina también en esta ocasión, con idéntico resultado. El balón despegó desde el cuarto de circunferencia, Sergio Ruiz falló en la marca y Unax, con una suerte de chilena poco ortodoxa, lo mandó a la jaula.
En el Granada no quedaba ni una pizca de alma que le permitiera, al menos, agitar algo el encuentro. Tan solo Pablo Sáenz mostró orgullo, aunque las musas le llevan haciendo ghosting varios partidos. El extremo inventó una diablura por el perfil zurdo y sirvió la diana para Hormigo, que golpeó con el tobillo desviado. La pelota le cayó a Diocou, franca la ocasión, incapaz también de acunar en la red.
Saltaron Petit y Gambín en el bando de las franjas horizontales, que jugó al límite de la infracción con cuatro licencias del filial en el campo. Muneta, en cambio, giró el carrusel de relevos más pendiente de atar la victoria y preservar a los suyos para la última jornada. En ello se fue el curso hasta su cita definitiva. El Mirandés cree, aunque la afronta con pocas uñas en las manos. El Granada, harto, la juega porque no le queda otra.
Ficha técnica:
- CD Mirandés: Juanpa; Pablo Pérez (Martín Pascual, 85’), Juan Gutiérrez, Jorge Cabello, Fran Medrano; Thiago Helguera, Rafael Bauzá (Mickael Malsa, 86’); Javi Hernández, Unax (Tamarit, 75’), Salim El Jebari (Julen Martínez, 86’); y Carlos Fernández (Aarón, 49’).
- Granada CF: Ander Astralaga; Pau Casadesús, Juanjo Flores, Diego Hormigo, Baïla Diallo (Manu Lama, 46’); Sergio Ruiz (Gambín, 70’), Izan González, Manu Trigueros; Pablo Sáenz, Sergio Rodelas (Baba Diocou, 46’) y José Arnaiz (Gonzalo Petit, 70’).
- Goles: 1-0: Unax, min. 27; 1-1: Arnaiz, min. 40; 2-1: Javi Hernández, min. 45; 3-1: Unax, min. 58.
- Árbitra: Marta Huerta de Aza, del comité canario. Amonestó al local Javi Hernández, así como a los visitantes Juanjo Flores, Gambín, Izan González y Manu Lama.
- Incidencias: encuentro correspondiente a la 42ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el Estadio Municipal de Anduva, ante 3.140 espectadores.



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