El Málaga se desangra en Granada (1-0)

El Málaga se desangra en Granada (1-0)

El cuadro malaguista falla y claudica en la batalla nazarí tras el gol solitario de Puertas. Los blanquiazules transmiten la sensación de derrumbe generalizado. Con el tropiezo ante un rival directo como el Granada, los de Muñiz ven cómo se alejan los puestos de ascenso directo. El Málaga firma un punto de involución que invita a la preocupación.   

No fue capaz de gestionar este partido desde el inicio. Ya en el túnel de vestuario las imágenes que ofrecían la televisión eran bien distintas. La de un Granada con actitud guerrillera y excesivamente combativa frente a la de un Málaga, concentrado pero con falta de mala baba. Ingrediente más que necesario e importante en este tipo de envites y al Málaga le faltó mucho. Sobre todo fútbol, ideas pero también ese punto de personalidad que requiere duelos de tal envergadura. Sin casta y sin oficio no se puede jugar en esta categoría. Es innegociable.

Nada más arrancar se vio con el gol en contra. No habían pasado ni cinco minutos y el Granada ya empezó a marcar su guion. Un centro de  Fede Vico con pasividad defensiva de Iván permitió rematar a Puertas que le ganó 'la tostá' a Ricca. Mazazo casi definitivo al Málaga que se mostró igual de previsible que en la Rosaleda. Ni Alejo, más pendiente en trifulcas que en jugar al fútbol, ni Ontiveros entraban en juego. Keidi y N'Diaye no sabían cómo recuperar y robar y Adrián directamente no apareció al igual que Blanco Leschuk que peleaba por al menos no ser una mera boya en el océano. 

No cambió el guion en la segunda mitad. Partido bronco, trabado, con imprecisiones sin fútbol y con un Málaga que encima vio cómo se le complicaba más con la expulsión de N'Diaye nada más arrancar el segundo tiempo. Trujillo Suárez entendió que la falta era tarjeta y mandó al vestuario al africano por doble amarilla. Había movido previamente el banquillo Muñiz con la entrada de Seleznov y Mula pero el ucraniano sigue sin aportar nada. Sólo un remate ante el Sporting es su aportación en sus 300 minutos como blanquiazul. Agotó los cambios el asturiano sacrificando a un Iván Rodríguez hoy gris por Cifu. Cerró el Málaga con tres defensas pero la losa psicológica y por supuesto futbolística era muy pesada. Lo intentó con casta y fe pero sin ideas. Quiso morir matando pero ni se acercó a la orilla. 

La mala imagen deportiva es lo que menos inquieta pues ya estaba asimilada desde jornadas atrás. La involución está instlada pero ahora lo que genera tensión y miedo es la cercanía de los máximos perseguidores. Los puntos se caen por el camino y la dinámica de otros rivales asusta. Ven sangre ante un Málaga que se desangra y que esta tarde ya se ha mostrado vulnerable lejos de la Rosaleda. Ganar o al menos puntuar lejos de Martiricos estaba siendo el único clavo ardiendo que le quedaba a Muñiz en este tramo de competición puesto que La Rosaleda pasó a ser un laberinto cuando en antaño fue un fortín. El ascenso directo se aleja. Quedan 9 finales para afianzar al menos los puestos de liguilla. 

CODA: Honor para los 3.000 malaguistas que han tenido que aguantar esta humillante imagen. Cabeza alta. El mal rato que se lleva uno a casa sólo lo entienden de verdad aquellos que profesan el malaguismo como única religión.