Demasiado respeto y poco fútbol (1-1)

Demasiado respeto y poco fútbol (1-1)

Tablas en Carranza. Partido poco vistoso y en el que los blanquiazules lograron un empate que no le permite regresar a los puestos de ascenso. Los de Víctor Sánchez del Amo ya son séptimos y por primera vez en todo el campeonato están fuera de los puestos de privilegio.  Poco bagaje ofensivo de un Málaga que no tenía margen de error y que dio muestras de ver positivo el punto cuando requería la victoria. Punto que sabe a poco para el malaguismo en un choque de poder a poder.   

Es difícil ahora analizar si este punto será bueno a la larga. Es difícil analizar si Víctor Sánchez del Amo se disfraza de estratega pensando en los próximos enfrentamientos de los rivales directos del Málaga, pero a corto plazo y con los números en la mano actualmente el punto no permite al Málaga regresar a los puestos de ascenso. 

Salió con brío y personalidad el conjunto malagueño que pronto encontró la recompensa del gol. N'Diaye remachó un balón despejado por Cifuentes tras una contra del equipo blanquiazul. Un córner mal ejecutado por el Cádiz acabó en gol blanquiazul. No se había cumplido ni los diez primeros minutos y el Málaga mandaba en el marcador. 

Dicen que dura poco la alegría en casa del pobre y en el minuto 23 puso el 1-1 Aketxe de falta directa. Jugada polémica ya que además de ver la amarilla Keidi Bare, los malaguistas se quejaron de que no hubo acción punible. Un contacto más que dudoso pero a Gorostegui-Fernández no le tembló el pulso para pitarlo. El jugador cadista puso el balón en el fondo de la portería. Esa falta era un dulce para su cañón zurdo y no lo desaprovechó. 

Arrancó la segunda mitad con el miedo para el malaguismo. El colegiado anuló un tanto de Jairo que empujó la bola tras varios despistes de la defensa blanquiazul. No terminó de encontrar el fútbol el Málaga, previsible, lento, muy lento, en la circulación. Munir, Pau y Lombán monopolizaban en exceso la pelota y el centro del campo no aparecía.

Ni Ontiveros ni Renato eran capaces de sacar algo positivo. Un encuentro que empezaba a ganar dureza. Bronco y con muchas interrupciones. Demasiadas faltas a favor de los locales que incluso desesperó al propio delegado, Josemi, que acabó en la grada. 

Intentó reaccionar Víctor moviendo el árbol. Primero entró Boulahroud, hasta ahora casi inédito como malaguista y dejó en el banquillo a Keidi Bare, con amarilla y con mil revoluciones en el cuerpo.  Para evitar males mayores, el madrileño optó por esa modificación de hombre por hombre. Optó también por buscar el desparpajo de Hicham pero el miedo y el poco fútbol ya se habían instalado en Carranza. Antes del cambio, tuvo Adrián una gran oportunidad al asociarse con Blanco Leschuk, su remate lo despejó Cifuentes. La única acción a destacar del Málaga más allá del gol. 


No se movió el marcador. No pasó nada más. Nadie quería arriesgar y ambos veían con buenos ojos el punto. Unas tablas que dejan al Málaga fuera de ascenso por primera vez en toda la temporada pero que al menos le permiten ganar el 'average' a los cadistas.