Argumentos para creer, motivos para soñar (3-1)

Argumentos para creer, motivos para soñar (3-1)

El Málaga remonta al Zaragoza y es capaz de mostrar su verdadero potencial en la segunda mitad dejando casi sellada su presencia en la liguilla por el ascenso. Renato, Blanco y Adrián anotan en otro gran encuentro del equipo de Víctor Sánchez del Amo que supo reaccionar en la segunda mitad.

No entró bien el Málaga al partido si bien es cierto que la jornada de asueto con el Reus pudo distraer ligeramente a los blanquiazules. Un gol tempranero de Pep Biel trastocó los planes iniciales de los de Víctor Sánchez que se tambalearon ligeramente con algunas imprecisiones y dudas posteriores. No fue a más el Zaragoza y sí empezó a despertar del letargo el Málaga con algunas aproximaciones 
que inquietaron la defensa maña sin mucha puntería ni acierto. 

Tras el descanso el Málaga pisó el acelerador y recuperó su nueva seña de identidad. La valentía y el hambre. Un Málaga diferente o más bien un Málaga que ahora que reina cuando muestra su mejor versión. La reacción fue tempranero y llegó gracias al tanto de Renato Santos. Una gran internada de Juankar que asistió a Blanco pero el rechace del defensa no lo desaprovechó el portugués que remató de primeras y puso las tablas del marcador. Ahí se desató la euforia y sobre todo aumentó el hambre voraz de un equipo que quiere volver a Primera. 

Llegó el vendaval con el empate. Quería más el Málaga y lo encontró. A base de fútbol, de posesión, de fe y también de coraje. Aumentó la velocidad, fue más vertical y así llegó el tanto de Blanco Leschuk. Con otra jugada por banda, el ariete de Mendoza se adelantó a su defensor y tocó lo justo para superar a Cristian Alvarez. Tanto de nueve, movimiento de killer y noveno gol para el argentino. 

La Rosaleda ya sabía que su equipo mandaba en el marcador pero que también había despertado como en las grandes ocasiones. Rugió y apretó. Víctor Sánchez supo leer el encuentro y metió más pólvora. Le dio minutos a Pacheco que volvía al terreno de juego tras dos meses de inactividad. Apareció por dentro, se asoció, casi sin hacer ruido pero hizo todo lo necesario para darle aún más juego y velocidad a sus compañeros. 

La puntilla llegaría con el décimo gol de Adrián. Llegó y anotó. Ese es el mejor Adrián. El que entra en segunda línea. El que aparece en los últimos 20 metros y define. Sin más. Bello remate y que certificaba una noche redonda para el malaguismo. Por fortuna otra más. La segunda casi consecutiva. El tercer triunfo y que de momento coloca cuarto a los blanquiazules. Argumentos para creer, motivos para soñar. Un Málaga muy valiente, con mucha hambre quiere estar en play off y no sólo para presentarse. Remontada, goles, fútbol y un paso muy firme para retorar a Primera. La buena senda pasa por seguir en esta línea. El Málaga se lo cree y la afición también.