Málaga vuelve a llorar (0-1)

Málaga vuelve a llorar (0-1)

El conjunto blanquiazul seguirá siendo equipo de Segunda División. Los blanquiazules finalizan su temporada tras perder en casa ante el Deportivo de la Coruña y quedar eliminado del play off por el ascenso. A pesar de un gran arranque el equipo de Víctor se diluyó en el segundo tiempo donde los nervios, la precipitación y su juego previsible, lastraron cualquier atisbo de remontada.   

Una noche cruel para los malaguistas. Lágrimas de dolor, de impotencia, de desazón, de tragarse la hiel otra vez más porque tu equipo no ha alcanzado la gloria. Es casi el sino y destino de este escudo. De este equipo y de esta ciudad. Son muy pocos los buenos recuerdos, las alegrías, los abrazos y las satisfacciones. De nuevo un golpe en el pecho, otra daga clavada en el corazón que ya casi ni sangra de lo acostumbrado que está a los sinsabores de este maldito deporte. Otro mazazo tras un esfuerzo titánico del malaguismo. No pudo ser. Segunda será otra vez la competición que albergue el día a día del Málaga CF.

Un error de Munir tras el disparo de Alex Bergatiños permitió a los gallegos ganar un encuentro en el que los de Martí pusieron la experiencia y veteranía necesaria para superar una eliminatoria que pudo cambiar si Ontiveros y el Málaga hubiesen tenido la fortuna necesaria. Dos palos. Dos casi goles. Dos suspiros que se van. 

La suerte fue esquiva con el marbellí que acaba esta eliminatoria consagrandose como el futbolista que mejor terminó el año para los blanquiazules, anotó un gol en Riazor y tuvo dos palos en La Rosaleda que podían haber cambiado el guion. 

Empezó con brío y fuerza el conjunto de Víctor Sánchez del Amo. Lo apostó todo en el plan con Hicham, Harper, Ontiveros y Blanco. Cuatro piezas ofensivas pero no terminó de encontrar el gol. El destino fue esquivo con el Málaga en ese tramo de partido y ya el nerviosismo empezó a mermar al Málaga. 

En el segundo tiempo movió el árbol Víctor pero tampoco encontró soluciones. Harper pudo meter al Málaga de lleno en la eliminatoria pero su remate se marchó arriba. En boca de gol, pudo ser su último servicio y su último partido como malaguista. Ni Koné ni Pacheco revolucionaron ni agitaron el ataque blanquiazul que sólo a pequeñas ráfagas y tirones inquietó la portería de Dani Giménez. 

La comunión entre la grada y la plantilla destrozada fue el telón de cierre a un curso con luces y sombras para el malaguismo. Le toca a los dirigentes sentar las bases para el nuevo proyecto en un infierno de competición llamado Segunda División.