Tras cada final siempre hay un comienzo (18:00)

Tras cada final siempre hay un comienzo (18:00)

El Málaga regresa a la competición y se estrena en el Sardinero con las dudas de si Oka, Oka, Okazaki y Cifu estarán finalmente inscritos a expensas de la confirmación oficial de la venta de Ontiveros.  Con la presencia únicamente de nueve futbolistas profesionales, Víctor cierra filas en torno a la plantilla y especifica que el escenario vigente de la planificación deportiva alude al concepto fútbol negocio que impera en los mercados.

Dicen que en el fútbol no hay memoria pues retumba todavía la eliminatoria ante el Deportivo de la Coruña pero este maldito deporte es como la vida misma, una sucesión de experiencias, vivencias y a veces sin sabores, de esto el malguismo podría escribir varias trilogías. Para algunos, por detalles el Málaga no regresó a Primera y para otros todo falló el año pasado. 

No hay que negar, que este duro año de transición y hasta de evitar una caída mayor deberá empezar a labrarse con paciencia y confianza. Con la losa del límite salarial, amortizaciones y el divorcio entre dirección deportiva y propiedad se ha ido cociendo a fuego lento el Málaga de la 19/20 aunque han vuelto a brillar los canteranos, el legado de Casanova sigue dando frutos, ¿hasta cuándo?

Ya no estará Ontiveros de blanquiazul ni un sector del malaguismo ha arrancado con la ilusión de volver a creer en el proyecto que arranca en Santander, dos piedras en el camino que deberán ser remendados por el propio Málaga a base de resultados y argumentos. 

Es y está siendo un verano atípico con Okazaki, que llegó del imperio del Sol a la Costa del Sol, como único fichaje y que hasta última hora no sabrá si le llegará el momento de debutar. A las puertas de su oficialidad también se encuentra José Rodríguez, petición expresa del entrenador y que próximamente será blanquiazul por segunda vez en su carrera.  

Para Francis Rumbamor, el capitán de mi equipo quiero que sea Cifuentes, ¿por qué no?, pero de momento el lateral no está inscrito ya que su renovación al producirse con posterioridad al 30 de junio queda en el aire y no se encuentra de alta en la competición, todo a expensas de la venta de Ontiveros al Villarreal.  

Además de la duda del nipón y el zaguero, el Málaga llega a Cantabria repleto de canteranos. Por justicia deportiva se han ganado un sitio en esta lista pero es cierto que por la necesidad deportiva Víctor Sánchez del Amo ha tenido que llamar a filas a nombres propios como Ramón, Iván Jaime, Cristo o Ismael Casas. Realidades futbolísticas pero cuyo rol, no por fútbol ni ganas, aún no debería ser el de asumir los galones que comanden este Málaga. 

El club aprovecha la argucia federativa e incluye también en la lista a futbolistas como Keidi Bare, Luis Muñoz o Hicham que a pesar de tener licencia con el filial estarán en el primer equipo. 

Un once con incógnitas






La mayor duda recae en el posible once que estrene Víctor en este campeonato. La falta de gol ha sido la mayor de las carencias en la pretemporada por lo que el preparador malaguista deberá estrujar bien la pizarra y colocar un sistema que le permita encontrar mayor velocidad en la zona de finalización y por supuesto alguien que lo ejecute. La línea defensiva la tiene repleta de jugadores y nadie duda en la titularidad de Munir. 

El míster ha probado a Adrián, a Hugo Vallejo o incluso a Dani Pacheco, medidas casi de emergencia hasta que pueda usar otras soluciones. Es lo que hay. 

Poco se ha hablado de un Racing de Santander que llega con la ilusión del primer amor. Tras deambular por el desierto y vivir el calvario en Segunda División B, vuelve a la élite y con presencia de hasta tres exmalaguistas en sus filas: Rafa de Vicente, Toribio y Alexis Ruano. Más allá de ese dato, los de Iván Ania no se fían de un Málaga herido en el orgullo y quieren aprovechar la duda mental del vestuario blanquiazul por el verano vivido.