Un punto de partida en un final de infarto (2-2)

Un punto de partida en un final de infarto (2-2)

Málaga y Zaragoza se citaban en La Romareda con dinámicas opuestas. Pero el encuentro dejó un sabor de boca bien distinto. Los blanquiazules casi arañan el triunfo pero sobre la bocina encajaron el tanto del empate final.   

El partido no pudo empezar de mejor manera para los de Víctor Sánchez del Amo. Un ataque por la parte derecha comandado por Ismael acabó en los pies de Sadiku, y el albanés no perdonó. Los de Martiricos se ponían de nuevo por delante después de dos partidos sin hacerlo. 

Sin embargo el empuje maño fue a más a medida que avanzaba el primer tiempo. Primero se toparon con la madera, luego con Lombán que salvó sobre la línea un tiro de Papu. Finalmente, de un pase entrelíneas obtendrían el empate los de Víctor Fernández. Luis Suárez aprovechó la asistencia de Javi Ros para igualar la contienda instantes antes del descanso.

En el segundo acto los papeles se intercambiaron. El Málaga llevaba el tempo del partido, creando ocasiones y dominando las áreas. Aun así, la falta de pólvora impedía que los de Víctor Sánchez del Amo se adelantaran en el marcador. El que sí que lo consiguió fue Renato, pero el colegiado Ocón Arraiz anuló el tanto de una manera rigurosa al interpretar una falta de Antoñín en la pugna por un balón dividido. 

El que no podría anular el árbitro logroñés es el sensacional testarazo de Lombán que de nuevo adelantaba al Málaga en La Romareda. Sin embargo poco duraría la alegría, puesto que Guti igualaba la contienda en el minuto 89. 

Ni aun cuajando su mejor partido de la temporada, el Málaga fue incapaz de traerse los tres puntos de Zaragoza. Un punto de inflexión, un punto de partida. Un punto agridulce.