La adicción a las compras en la adolescencia repunta durante las rebajas

La adicción a las compras en la adolescencia repunta durante las rebajas

La vulnerabilidad propia de esta etapa de la vida hace que un abordaje incorrecto del problema  pueda derivar en otro tipo de consecuencias

La adolescencia es una etapa compleja de la vida de una persona, ya que marca la transición de la infancia al estado adulto y, por lo tanto, se producen una gran cantidad de cambios a nivel físico, psicológico, biológicos, intelectuales y sociales. Desde el punto de vista psicológico, esta etapa es realmente un periodo muy vulnerable para la aparición de diversas conductas de riesgo y, entre ellas, empieza a cobrar un mayor peso la adicción a las compras en los adolescentes, un comportamiento que se agudiza durante la temporada de rebajas, favorecida por la normalización de la compra como actividad rutinaria en la vida diaria de una gran cantidad de personas.

Pero las consecuencias de este tipo de adicción pueden ir más allá y derivar en otro tipo de patologías más complejas, así lo afirma María Cóndor, psicóloga de la Unidad de Salud Mental Infantil y del Neurodesarrollo (USMIN-N) de Vithas Málaga: «Las personas con este tipo de problemas puede llegar fácilmente a experimentar una baja tolerancia a la frustración, un alto grado de impulsividad, carencia de reflexión o una inadecuada capacidad para controlar respuestas automáticas negativas. En casos más graves, los adolescentes pueden desarrollar trastornos depresivos, conductas delictivas o disruptivas socialmente. Además, si han observado previamente este tipo de comportamiento adictivo en sus padres, es mucho más fácil que acaben copiándolo».

Por otro lado, las rebajas y la nueva era digital son una combinación peligrosa que provoca que los diferentes mensajes consumistas lleguen a los adolescentes no sólo mucho más fácilmente y rápido, sino de una manera más segmentada. «Con la nueva era digital las nuevas generaciones aprenden desde etapas muy tempranas a recibir estímulos agradables constantemente, sin tiempo de espera alguno. El claro ejemplo de ello es que cuando un joven desea buscar algo en internet para comprar, en pocos segundos recibirá la información que necesita, cubriendo momentáneamente una necesidad creada» comenta Alejandra Morilla, psicopedagoga de la USMIN-N de Vithas Málaga.

Pero, ¿qué comportamientos estándar podrían indicarnos que estamos ante una adicción a las compras? Uno de los más habituales durante estas fechas de rebajas es intentar adquirir todo aquello que esté rebajado o catalogado como “ganga”. También la pérdida de interés del paciente por otro tipo de actividades que antes le resultaban gratificantes, así como la repetición, cada vez más frecuente, de la conducta adictiva. Otra conducta habitual es la necesidad constante de adquirir cosas nuevas (la mayoría de ellas innecesarias), cuyo aprecio por ellas desaparece una vez son compradas. Otros ejemplos suelen ser la conducta de ocultar las compras y sus precios a familiares y amigos, ir de compras sólo/a o no poder salir a la calle sin una tarjeta de crédito o dinero en efectivo.
Prevención, promoción y rehabilitación como principales tratamientos.

En nuestros días, se realizan multitud de campañas en centros escolares con el objetivo de difundir e informar a la población adolescente sobre las consecuencias de hábitos nocivos para la salud física y psicológica. Sin embargo, en opinión de Cristina Martínez, terapeuta ocupacional de la USMIN-N, «nos enfrentamos a la dificultad de que un adolescente sea consciente de que presenta un problema de adicción a las compras, pues este suele comenzar en edades tempranas y de forma paulatina. Por esta razón, demandar ayuda o percibir que presenta adicción ante determinados estímulos será especialmente difícil en muchos casos. Por ello, es importante la detección precoz por parte del entorno más cercano y la capacidad de este para abordar los problemas desencadenados de la adicción». La especialista recuerda también que «existen servicios de prevención y tratamiento, con profesionales formados especialmente, que facilitarán herramientas de abordaje terapéuticas tanto a los afectados como a sus familias». 

Consejos a seguir para modificar estas conductas en nuestros hijos Las tres profesionales coinciden en una serie de recomendaciones que pueden ayudar a que este tipo de adicción vaya disminuyendo de manera progresiva. La primera de ellas es proponerles nuevos intereses (deportes, aficiones…) que fomenten hábitos saludables. De igual forma, deben incluirse en la familia valores que se basen en la confianza, la reflexión y una adecuada gestión emocional, así como la realización de actividades dirigidas a todos sus miembros creando un vínculo de unión y comprensión. Celebrar los cambios positivos y valorar sus logros debe ser otra de las tareas a llevar a cabo y, tal y como se ha mencionado anteriormente, es indispensable contar con el apoyo de profesionales que lleven un seguimiento terapéutico para mejorar las conductas, capacidades atencionales, la comunicación y la socialización.