La historia interminable (1-1)

La historia interminable (1-1)

El Málaga empata ante el Real Oviedo en un encuentro en el que fue de más a menos y en el que volvió a sufrir un clamoroso error arbitral por un penalti no señalado a favor de los blanquiazules a falta de menos de quince minutos del final del choque. Yanis, en estado de gracia, anotó el tanto de los malaguistas y Nahuel firmó las tablas nada más arrancar la segunda mitad. Los de Pellicer ceden la ventaja que tenían en un encuentro que no supieron gestionar de la manera más efectiva al firmar una mala segunda mitad.

Parece no tener fin el de querer pero no poder como local. El de intentar resurgir pero acabar en un casi. Son ya sensaciones preocupantes porque con este encuentro se ha finiquitado la primera vuelta y el Málaga no ha sabido ser autoritario en su templo. Sólo 11 puntos en 10 jornadas. Ese es el bagaje real en Martiricos. Sensaciones preocupantes y con mucha faena que mejorar Es cierto que el equipo no firmó un gran encuentro y que se diluyó con el paso de los minutos pero de nuevo el arbitraje sibilino condicionó el devenir del choque.

Fue un partido frío y no únicamente por el paso de la borrasca Filomena por España sino por la imagen mostrada por el Málaga. Es cierto que arrancó con brío y ofreciendo un ritmo alto pero poco a poco se fue congelando merced de un Real Oviedo que mereció más. Dani Barrio se vistió de héroe en varias ocasiones y evitó la derrota blanquiazul. Esa lectura es válida pero no podemos sacar del contexto el claro penalti que no pitó tras una flagrante mano de Lucas.

Antes de ese bochorno Yanis que sigue en estado de gracia anotó un golazo para los de Pellicer. Jugada de laboratorio. En un córner sacado en corto Cristián asistió al franco-argelino que reventó la bola con violencia y puso en ventaja al Málaga. El control del partido empezó a perderlo el Málaga en merced de un Oviedo que vio la posibilidad de hacer sangre.

Tras la vuelta de vestuarios siguió el mismo guion. El Málaga no sabía darle calma y pausa al encuentro. No gestiona bien estas ventajas y acaba sufriendo el golpe del rival. Así fue. Ni cinco minutos tardó el Real Oviedo en empatar el choque. Nahuel definió ante Dani Barrio pese a que éste tocó la pelota

Un nuevo partido y un nuevo escenario. Pese a ello, el Málaga no supo levantarse, el Oviedo apretó y pudo llevarse la victoria. Tuvo varias, Nieto erró un gol claro ante el guardameta malaguista con todo a favor. Minutos después tocó mover las piezas y Pellicer introdujo a Orlando Sa y Jairo. Dio algo de aire pese a que el equipo optó por el juego directo. En una segunda acción llegó la jugada polémica. Un penalti claro de mano Lucas Ahijado por una mano que cortó un pase dentro del área. No hubo dudas en primeras instancias pero la sala VOR dijo que había que revisarla. Otra vez un criterio aleatorio y una decisión del colegiado que nadie entendió hizo que el penalti se fuera al limbo.

El Málaga no tuvo más presencia ofensiva. Escassi acabó expulsado por doble amarilla y Obeng pudo hacer el 1-2 pero Dani Barrio lo evitó. Mucho por mejorar, la historia interminable. La de un Málaga que no termina de ser superior en su estadio. Del arbitraje mejor ni hablar, ya no quedan explicaciones.