Los alumnos con dificultades de comunicación en su aprendizaje se quedan sin mediador en las aulas

La asociación Asmeco reclama la necesidad del mediador comunicativo para lograr la enseñanza inclusiva en los centros educativos.

Elsa es una niña de cinco años que estudia en el CEIP Los Ángeles, en el barrio malagueño de Miraflores. Cada día intenta superarse a sí misma, pues tiene capacidades diferentes que le acompañan en su aprendizaje.  La menor padece trastorno en el desarrollo del lenguaje y disglosia (dificultad para la articulación de los fonemas). Su caso, que es el de otras muchas niñas y niños, se encuentra con una dificultad añadida: necesitan de un medidador comunicativo en clase, al que no se le permite ejercer en el mismo aula que el resto de alumnos y maestros.

Un mediador comunicativo es un profesional competente en la lengua de signos y estrategias de comunicación que ayuda a interaccionar y participar a las personas, que como Elsa, padecen algún trastorno en este sentido; ya sea en el ámbito educativo, laboral o social.

Hasta ahora, esta niña malagueña solo ha contado con una maestra en prácticas que ha realizado la labor de un mediador comunicativo en el transcurso de las clases, atención que necesita seguir manteniendo. El próximo curso entra en primaria y no va a tener un intérprete que le ayude en la inclusión con el resto de niños y niñas, parte fundamental para su evolución comunicativa. De hecho, si no es así, pasará 25 horas semanales en un aula en el que no se le presta la atención que requiere para afrontar cuestiones tan necesarias como el aprendizaje de la lectura.

Esto último es precisamente lo que denuncia su madre, Eva María Ortega: “Creo que la solución está ahí. Que no nos den más vueltas ni más rodeos. La solución es que Elsa siga con esa mediadora comunicativa en primaria. Mi hija necesita dar ese salto y seguir avanzando”. Eva ha hablado con todos los grupos políticos e incluso el asunto se llevó al propio parlamento andaluz. Sin embargo, nunca se llegaba a una solución práctica, pues se argumentaba que la figura de este profesional no estaba recogida en el convenio laboral; esto es lo que la delegación de Educación le trasladó. Cuestión que no se ajusta a la realidad según los sindicatos, que le aseguran que el mediador comunicativo puede encajar perfectamente en el de pedagogía terapeútica.

De este caso también se ha hecho eco la Asociación de Mediadores Comunicativos de Málaga (Asmeco), que reclama poder incluir a estos profesionales en la docencia diaria andaluza. “Los mediadores somos importantes porque somos un puente de comunicación entre el alumno y la sociedad”, explica Elisa Sánchez, secretaria de Asmeco.

Con todo ello, y tras no recibir respuestas por parte de las administraciones, han emprendido una campaña para hacerse oír y que esta necesidad sea atendida. Personajes famosos como el humorista Tomás García o el actor Salva Reina se han sensibilizado con el caso de Elsa y el resto de menores en su misma situación y han colaborado difundiendo esta lucha a través de vídeos en redes sociales.