Para cuando la noche engulló la ciudad, la Plaza del Carmen ya era un hervidero. «¡Llevamos desde las seis de la tarde!», exclama una señora, que protege su hueco en primera fila como si la vida le fuera en ello. El termómetro tiritaba, pero allí, entre la muchedumbre, casi se sentía el calor de una lumbre. Y entonces apareció, envuelto en un truco de magia, el bailaor Agustín Barajas. Sus zapatos empezaron a martillear el escenario con armonía, imperturbable su sonrisa y contagiosa su energía. Tanto, que la mismísima luz de la Navidad llegó a Granada taconeando a su son.
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La ciudad ha encendido su alumbrado navideño con mucho arte, el del bailaor, y con los miles de granadinos que han abarrotado el centro. Tantos, que incluso resultó peligroso. Pero quedó en anécdota, eclipsada por la iluminación que ya hace brillar cada rincón de la ciudad. Pero hasta que se hizo la luz, todo fue magia. Un espectáculo de ilusionismo y sombras amenizó la espera en la rebosante Plaza del Carmen hasta que Barajas entró en escena. Después se echó en el bolsillo al público con una historia narrada a ritmo flamenco que desembocó en el colofón de la cita.
Subió al escenario la alcaldesa de Granada, Marifrán Carazo, acompañada de varios de los usuarios de la asociación Inteligencia Límite, los encargados de pulsar el botón que enciende la Navidad en Granada. Bajo el escenario, miles de ojos que, ilusionados, ni siquiera necesitaban ver las bombillas iluminadas para brillar. Y llegó el momento. Diez, nueve, ocho, siete… ¡Flash! La luz bañó cada rincón de la ciudad, intermitente al ritmo de villancicos flamencos.
En total, el botón encendió 2.458.956 puntos de luz en toda la ciudad, todos ellos con tecnología LED de bajo consumo, distribuidos entre bandas, estrellas, esferas, regalos, puertas y hasta osos. De ellos, 1.413.618 iluminaron el distrito Centro; el 1.045.338 restante fue a llenar de Navidad los barrios. Permanecerán así hasta el próximo seis de enero, cuando acabarán las fiestas.
Videomapping en edificio Zaida
A la par, junto a la Fuente de las Batallas, la expectación era máxima. Era el otro punto clave del inicio de la Navidad en Granada. En torno a la entrada del parking, cientos de pequeños, expectantes, con la mirada clavada en el emblemático edificio Zaida. Allí, un ojo se asomaba de vez en cuando, como el artista que comprueba entre el telón el rostro con el que espera su público. Y de repente, otra cuenta atrás. Seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno… La fachada del bloque se convirtió en una pantalla de cine. Sobre ella, una proyección navideña, acompañada por melodías imposibles de retener solo en la cabeza.
Y poco a poco, el gentío se fue disolviendo. Podrán volver a la Plaza del Carmen cada día para revivir la emoción, con pases a las 19.00, a las 20.00 y a las 21.00 horas. En el mismo horario, sobre el edificio Zaida se repetirá la proyección, con una última sesión a las 22.00 horas. La luz de la ya hace brillar a la capital y llena de magia cada rincón, al tiempo que enciende la ilusión con la que Granada inicia su Navidad.