El pendón ondeó en la Capilla Real, la Legión desfiló por las calles de la capital y los granadinos respondieron. La ciudad conmemoró los 534 años de la Toma de Granada por los Reyes Católicos, en una celebración más multitudinaria que en sus últimas ediciones y que se desarrolló con normalidad, aun de luto no oficial por el fallecimiento de Juan Ramón Ferreira.
La tradición tomó las calles de la capital, en esta ocasión algo más tarde de lo habitual, y el pendón de la ciudad bajó hasta la Plaza del Carmen para pasearse por la ciudad, escoltado por los integrantes de una sección de la Brigada ‘Rey Alfonso XIII’ II, con base en el municipio almeriense de Viator. Fueron los protagonistas, posadas sobre ellos todas las miradas tanto en el ayuntamiento como, más tarde, a su paso por primera vez por la Gran Vía. La imagen fue histórica.
La tremolación del pendón
El teniente general pasó revista y comenzó la ceremonia, que llegó hasta la Capilla Real para desembocar en uno de los puntos clave de la celebración: la tremolación del pendón. Cinco veces acarició el viento en el interior del templo, acompañado por las notas entrecortadas del himno de España.
Tras ello, el desfile concluyó de vuelta en la Plaza del Carmen, donde la Banda Municipal interpretó los himnos de Granada y Andalucía, mientras que la Banda Militar hizo lo propio con el nacional. Todo, antes del broche a la fiesta local, la llamada a la que la ciudad respondió al unísono: «¡Granada! ¿Qué?». El pendón volvió a ondear, esta vez desde el balcón del ayuntamiento, y seguidamente regresó a su hogar. Al menos, hasta el año que viene.