El sol brilla en Cártama y la temperatura, para ser mediados de enero, es suave. Los comercios permanecen abiertos, el tráfico es el habitual para ser un día laborable. Hombres y mujeres pasean haciendo sus quehaceres. Por un momento parece que nada ha ocurrido en este municipio malagueño de veinte mil habitantes. Un momento que apenas dura un instante.
La localidad del Valle del Guadalhorce, y muy especialmente su núcleo de la Estación, se ha convertido en el epicentro de la vulnerabilidad hidráulica de la provincia. A punto de cerrar el año 2025, y con el recuerdo de la última Dana, el paso de la borrasca Francis volvió a hacer de las suyas. Calles anegadas, comercios inundados, vehículos destrozados. Por si fuera poco, el comienzo de año tampoco fue el esperado. Un centenar de familias trataban de recuperar la normalidad cuando llegaba otra tromba de agua y de nuevo, vuelta a empezar.
«Llevo 20 años pidiendo soluciones y aquí nadie se pone de acuerdo»
Bajar la calle Marbella hace presagiar la fuerza del agua aquellos fatídicos días. Una vía con cierta pendiente a la que cruza calle Ojén, Pizarra y Archidona. Buscamos vecinos afectados pero ni siquiera hace falta. Salvador saca su coche clásico del garaje y más allá de la belleza del modelo, la marca de barro muestra el nivel al que llegó el agua cuando se desbordó el río aquel 4 de enero.
«Tenemos un problema endémico porque la salida del agua al río está invertida, a contracorriente», indica. Su casa se ha salvado pero el garaje ha vuelto a sufrir los estragos. Ha perdido enseres, libros, sus maquetas de barcos: «Los errores de unos lo pagamos los otros», añade con tono solemne e indignación.
El cartameño cuenta que la limpieza del cauce del río de este verano ha remediado algo, pero que «no podrían tener metro ochenta de agua». Salvador tira de memoria: «Cuando me viene a vivir aquí le llamaban Venecia». Dicen que el humor es el mejor remedio a los problemas pero la realidad es que él sigue con las botas llenas de barro perdiendo una mañana soleada de enero en limpiar su garaje.
«Estamos asustados»
Carolina, acompañada de su marido y su hija, mete la compra en casa cuando mira su coche. «Está para tirarlo». Ella, a pesar de todo, se siente agradecida: «Mi vecina lo ha perdido todo». «En calle Pizarra cada vez que llueve a los pobres se le llena todo», lamenta. Mira con resquemor al cielo de cara a próximas precipitaciones. «Estamos asustados, me llevo a mi madre escalera arriba cada vez que llueve por miedo». En su cara se refleja la impotencia de quien, a pesar de no haber tenido grandes pérdidas materiales, ve cómo sus vecinos lo han vuelto a perder todo.
En calle Ojén, otra de las perpendiculares, nos recibe Fernando. Es un conocido nutricionista de la localidad que también se vio afectado por las lluvias de principio de enero. «Me llegaba el agua por encima del ombligo, la suerte es que estoy vivo». Vivo y con actitud positiva ante la desgracia. Fernando tiene su negocio, ese al que se dedica en cuerpo y alma, en la calle Pizarra, otra de las más afectadas por la crecida del río. Este vecino también hace referencia a la salida invertida del agua. «Esto hace un embalse». Fernando no busca responsabilidades políticas. «Solo quiero que las autoridades competentes hagan su trabajo y solucionen esto».
Cártama reclama al Gobierno ser declarada zona afectada gravemente tras las últimas inundaciones
«¿Y cuándo arrancamos nosotros a vivir?»
Con el calendario marcando la mitad del mes aún quedan por delante episodios de lluvia y esto preocupa a los vecinos. Fernando hace referencia a lo que sufrieron los vecinos de Valencia durante la Dana del año pasado. «Esto hasta que no lo vives no sabes lo que es. En cuestión de horas lo puedes perder todo». Ha perdido sus dos coches. Lamenta la tardanza de la respuesta de los seguros para hacer frente a los destrozos. «¿Y cuándo arrancamos nosotros a vivir?»
El paso de la borrasca obligó a activar, en dos ocasiones, el aviso rojo por riesgo meteorológico extremo. Esto desencadenó una situación caótica que no olvidan los vecinos. Uno de los puntos que sufrió con mayor intensidad las consecuencias del temporal fue la barriada de Doña Ana. Cerca de allí, y acostumbrado a lidiar con esta situación que se ha convertido en un deja vú constante para los vecinos, nos recibe Miguel.
Acceder a su vivienda se convierte en una auténtica odisea. Gracias a su vecino puede dejar su coche en una parcela colindante y avanzar a pie. El camino que llega a su hogar está lleno de piedras y aún hay rastro del agua y el barro que no ha terminado de solidificarse. «Aquí no viene nadie».
La entrada a su vivienda parece más propia de una película apocalíptica que la de alguien que decidió huir del centro de la ciudad de Málaga en busca de tranquilidad y, sobre todo, de precios más asequibles. «Mi hija tiene miedo a venir a casa». En las primeras lluvias de las navidades decidió sacar muebles y electrodomésticos por temor a perderlos. Sin embargo no resultó acertada la decisión puesto que terminó todo en casa del vecino arrastrado por el agua. 1,60 metros alcanzó el agua en su vivienda.
En el salón, algunas botellas de vino parecen haberse ahogado junto a miles de recuerdos de este vecino. «Me habían reformado la casa después de la Dana y he vuelto a perderlo todo». Miguel se suma a las críticas de sus vecinos. «La cuestión es del río, si hicieran lo mismo que en el río Guadalhorce, esa ampliación sobre banda, no pasaría esto». Se siente «solo» y pide al Ayuntamiento una solución. «No entiendo cómo un pueblo se queda incomunicado porque no se hacen unos arreglos que se tienen que hacer».
Respuesta de las administraciones
Dos semanas después y con miles de pérdidas materiales de los vecinos de Cártama, el alcalde del municipio, Jorge Gallardo, se reunía con la delegada del Gobierno andaluz en la provincia, Patricia Navarro, para abordar la situación.
«La percepción de la reunión ha sido buena», sostiene Gallardo.
La Junta de Andalucía ha encargado un estudio del río Guadalhorce para proteger a Cártama de nuevas inundaciones. Un estudio que, según apunta la nota difundida por la Junta, analizará los puntos más conflictivos gracias a la simulación de futuros escenarios desfavorables. A su vez, la delegada del Gobierno ha anunciado que se llevarán a cabo nuevas actuaciones de emergencia en la zona del río Guadalhorce a su paso por el municipio por un valor de 1,5 millones de euros.
«Es fundamental que todas las administraciones trabajemos de forma conjunta para buscar soluciones cuanto antes», asegura el alcalde. Desde la Junta se han comprometido a continuar con las labores de limpieza del río Guadalhorce para mejorar su capacidad de desagüe mientras se va avanzando en la ejecución de este estudio de los caudales.
Dentro de dos meses Junta y ayuntamiento volverán a reunirse para ver cómo avanza el estudio mientras hoy, aunque el sol brille sobre Cártama, las secuelas de aquellos días siguen muy presentes en la memoria, y en las viviendas, de quienes aún intentan recuperar la normalidad.
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