Hablar de finales en enero puede sonar prematuro, pero es difícil definir de otra manera el encuentro que este lunes (20.30 horas) disputan el Granada y el Eibar en Los Cármenes. Y lo es así porque la situación del conjunto rojiblanco es tétrica. Es actualmente equipo de descenso y, si no logra ganar al cuadro armero, se puede hundir en un bucle del que es muy complicado salir. Pacheta afronta el chaparrón con aparente entereza, aun cuestionado, y deposita su confianza en las caras nuevas. Recluta desde ya a Gonzalo Petit y Álvaro Lemos, frescura para tratar de reavivar a los nazaríes. El delantero, además, apunta al once.
Pacheta recluta a Petit desde ya: «Está para jugar de inicio»
No sería de extrañar que más de un granadinista se hubiera abonado ya a no mirar la clasificación, más que nada por su salud cardiovascular. Porque desde donde se hospeda su equipo las vistas dan vértigo y no parece que al conjunto rojiblanco le proteja ningún arnés. La plantilla da síntomas de insuficiencia desde el arranque de la competición y, a cada jornada que pasa, se le va agotando el margen de maniobra. Frente al Castellón, el punto cayó como una gota de limón en una herida abierta, de uñas ya la grada, que a estas alturas no exculpa ni a los jugadores.
Tampoco es que por Ipurua las cosas vayan mucho mejor. El Eibar, bestia negra del Granada, tan solo aventaja en dos puntos a los de franjas horizontales y caerá a la franja de la quema si pierde en Los Cármenes. Malos tiempos para una rivalidad que solía mirar hacia arriba o, no hace tanto, hacia la permanencia en Primera. No es este conjunto armero el aguerrido combinado que amenazaba a cualquiera sin importar su altura, pero ya en la primera vuelta endosó a los rojiblancos un severo 3-0. Le impulsa el olfato de Javi Martón, máximo artillero con seis dianas, a pesar de no ser titular habitual. Quien lo inventa todo es Corpas, escoltado por una buena camada de mediocentros de pie aterciopelado.
Cambios en la alineación
En el Granada todo parece seguir en construcción, como si el proyecto tratara de emular a la eternamente inacabada Sagrada Familia. Y en este proceso, se adivinan cambios en el esquema de Pacheta, que presumiblemente devolverá a Luca Zidane bajo palos. La cosa seguiría igual atrás, con Oscar Naasei y Baïla Diallo escorados en los laterales, lesionado además Pau Casadesús. Manu Lama y Loïc Williams continuarán echando raíces en el centro de la zaga, por detrás de un centro del campo en el que, con la duda de Pedro Alemañ, pueden formar Sergio Ruiz y Rubén Alcaraz.
De ahí en adelante, la revolución. La llegada de Petit, unida a la salida de Souleymane Faye, abre la puerta a una reorganización de las fichas. Arnaiz gana enteros para descolgarse por la banda izquierda, con Álex Sola fijo en el carril diestro. El recién llegado uruguayo asumiría el rol de referencia, lo que desplazaría a Jorge Pascual unos metros más atrás. El técnico lo ha trabajado durante la semana y, dadas las carencias frente al arco que presenta su equipo, se postula como una combinación habitual en el futuro. Dependerá en parte de cómo funcione contra el Eibar. En juego, más que los tres puntos, la moral de un equipo deprimido.
Alineaciones probables:
Granada CF: Luca Zidane; Oscar Naasei, Manu Lama, Loïc Williams, Baïla Diallo; Rubén Alcaraz, Sergio Ruiz; Álex Sola, Jorge Pascual, José Arnaiz; y Gonzalo Petit.
SD Eibar: Magunagoitia; Álvaro Rodríguez, Arambarri, Peru Nolaskoain, Arrillaga; Madariaga, Aleix Garrido, Sergio Álvarez, José Corpas; Jon Guruzeta y Jon Bautista.
Árbitro: Sergiu Muresan Muresan, del comité valenciano.

