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Miguel Vida, el médico que coordinó Urgencias en la tragedia de Adamuz: «No hay una asignatura que te prepare para esto»

Miguel Vida sale por la puerta de Urgencias del Hospital Reina Sofía de Córdoba con una sonrisa cansada, pero sincera. Sus ojos hablan por sí solos. Por instantes, parece que su mirada le pesa, y no es de extrañar; está cargada de los recuerdos de la tragedia. Y es que, en medio del caos del accidente ferroviario de Adamuz, fue este sanitario quien coordinó las Emergencias del centro hospitalario que recibió a los primeros heridos en la noche del 18 de enero, una de las más dramáticas de la historia de Andalucía y España.

Miguel Vida, médico de Urgencias en el Hospital Reina Sofía de Córdoba

«Los primeros momentos los vivimos con verdadera angustia, pero también con unas ganas atroces de ayudar y de desempeñar nuestro papel. Muchos compañeros y compañeras que estuvieron aquí esa noche libraban ese día y no dudaron en acudir para ayudar», relata Vida. Tras el descarrilamiento en Adamuz, se activaron todos los servicios sanitarios de Córdoba. El Reina Sofía fue el centro de referencia, un trasiego de ambulancias llegaban al hospital con las primeras víctimas de la catástrofe.

Vida asegura que, pese a la experiencia y a la profesionalidad, nadie está preparado al cien por cien para afrontar una tragedia de tal calibre: «No hay una asignatura en la carrera que te enseñe a gestionar psicológicamente una situación así. Eres tú y solo tú. Cuando ya ha pasado lo peor, a nosotros nos ayuda apoyarnos en nuestros seres queridos, familia, amigos y sobre todo, compañeros».

«No hay una asignatura en la carrera que te enseñe a gestionar psicológicamente una situación así»

Un ardor guerrero de ayudar

Más allá de la coordinación de las Urgencias y de la atención a los afectados, hay otra labor más dura, si cabe, para estos sanitarios: la de tratar con las personas que han perdido a seres queridos. Una tarea cruda, pero imprescindible, que llevan a cabo psicólogos, psiquiatras y médicos como Vida, que también es voluntario de Cruz Roja y que ha estado en el Centro Cívico Poniente Sur de la capital cordobesa para prestar ayuda psicológica a los familiares de las víctimas.

«Comunicar pérdidas es una gestión difícil porque es una situación de sufrimiento inexplicable, devastadora, en la que observas familias que se rompen por completo. Es muy difícil de manejar, pero te sale solo. Muchas veces intentas
gestionarlo de la mejor manera posible y con el apoyo de tus compañeros lo llevas a cabo de manera adecuada», expresa. Está claro que para Vida, sus colegas de profesión son un pilar fundamental en los momentos más duros: «Tienen un ardor guerrero de ayudar admirable», añade.

«Comunicar las pérdidas a los familiares es difícil de gestionar porque es una situación de sufrimiento inexplicable»

A este Centro Cívico asistieron equipos sanitarios, el Servicio de Emergencias 061,  Cruz Roja, numerosos psicólogos y trabajadores sociales para, entre todos ellos, prestar atención psicológica a cada familia. Estos profesionales realizan un trabajo individualizado, para tratar cada caso en función de los resultados de la identificación de fallecidos: «La intención es transmitirles de la mejor manera posible, si es que la hay, la desgracia y la mala noticia de su pérdida», explica Vida. Un apellido que, sin duda alguna, define a la perfección la labor de este médico en una noche que España nunca olvidará.

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