El caudal del río Guadalquivir a su paso por el municipio de Lora del Río ha comenzado a moderarse en las últimas horas y ha descendido a nivel naranja de alerta, aunque las autoridades insisten en que la situación sigue siendo de riesgo elevado y requiere máxima vigilancia. El agua ha llegado a salirse del cauce en algunas zonas de campo, pero no ha alcanzado a las viviendas.
Tras alcanzar en la jornada anterior una situación de alto riesgo hidrológico, el sistema de seguimiento de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) refleja una evolución favorable. La cota del río se sitúa actualmente en 31,61 metros sobre el nivel del mar, lo que supone un descenso de unos tres metros, mientras que el caudal ha bajado hasta los 1.338 metros cúbicos por segundo, frente a los más de 1.500 registrados en las últimas 24 horas. Aun así, continúa considerándose muy elevado.
Lora del Río activa el nivel de preemergencia por la crecida del Guadalquivir
El Ayuntamiento de Lora del Río mantiene activado el plan de emergencia local, ante la posibilidad de que se produzcan nuevos repuntes por escorrentías procedentes de la cabecera del río y de sus principales afluentes. El alcalde, Antonio Miguel Enamorado, ha subrayado que la situación «está controlada por el momento», aunque ha reconocido su preocupación por las previsiones de lluvia de los próximos días, especialmente de cara a la próxima semana.
Seguimiento del caudal
La principal inquietud se centra en la urbanización Al-Andalus, situada en la zona más baja del término municipal y tradicionalmente vulnerable ante crecidas del río. No obstante, el regidor ha destacado que los sistemas de protección están funcionando y que, para que el casco urbano se vea afectado, «el caudal debería acercarse a los 2.500 metros cúbicos por segundo, como ocurrió en marzo de 2025».
Lora del Río se ha convertido en uno de los puntos clave de seguimiento de este episodio, después de que el Guadalquivir mantuviera una subida continuada durante más de 36 horas, superando el umbral rojo. El desbordamiento se ha producido fuera del cauce ordinario, en zonas preparadas para absorber avenidas, lo que ha evitado daños directos a la población.

