La Mezquita-Catedral de Córdoba ha acogido este sábado una misa funeral en memoria de las víctimas del trágico accidente ferroviario de Adamuz, que ha sido oficiada por obispo de Córdoba, monseñor Jesús Fernández González, que ha expresado en su homilía que ese trágico 18 de enero, Dios estuvo en el municipio cordobés «dando luz».
La Mezquita-Catedral de Córdoba traslada al sábado la misa funeral por las víctimas de Adamuz
«Que se conozca la verdad y se haga justicia»
Alrededor de 1.500 personas se han congregado en la Mezquita-Catedral de Córdoba este sábado 31 de enero desde las 18.00 horas. Durante la ceremonia, el obispo ha pedido que «se conozca la verdad y se haga justicia» por las 46 víctimas mortales que dejó el terrible accidente ferroviario sucedido en Adamuz.
El funeral ha contado con la presencia de familiares de los fallecidos y, entre las autoridades, han estado el presidente del Parlamento andaluz, Jesús Aguirre; el consejero de Universidad, Investigación e Innovación, José Carlos Gómez Villamandos; el consejero de Justicia, Administración Local y Función Pública, José Antonio Nieto; el alcalde de la ciudad, José María Bellido; los presidentes de las diputaciones de Córdoba, Salvador Fuentes, y de Huelva, David Toscano; la subdelegada del Gobierno de España, Ana López, y el alcalde Ademuz, Rafael Ángel Moreno.
Reconocimiento para santiarios, policías o bomberos
Miembros de Protección Civil, de Bomberos, de cuerpos y fuerzas y seguridad del estado y personal sanitario, también han estado presentes. Precisamente, el obispo de Córdoba se ha dirigido a ellos reconociendo su trabajo y agradeciendo la gran labor que han desarrollado estos días en Adamuz.
Monseñor Fernández González ha manifestado que, desde el 18 de enero, momento en que se vivió el desgraciado accidente ferroviario en el que perdieron la vida 46 personas, «dos de nuestra tierra cordobesa, y muchos rostros, y no sólo de familiares y amigos, se han cubierto de lágrimas».
Para el obispo de Córdoba, «nos viene iluminando también la esperanza de las familias que en un primer momento soñaban encontrar a los suyos con vida». «La esperanza de una pronta recuperación de los heridos y, en fin, la esperanza de que los difuntos hayan sido acogidos por el Padre en el Reino de los Cielos».

