El alcalde de Córdoba, José María Bellido, ha señalado este jueves que la prioridad absoluta de los servicios de emergencia se centra en el cauce del río Guadalquivir. Tras alcanzar el nivel rojo de peligrosidad, la atención se dirige ahora a la evolución de los embalses y la posible necesidad de realizar desembalses técnicos en las próximas horas.
La preocupación del regidor no solo radica en la altura del río, que ya supera los cuatro metros, sino en su confluencia con el río Guadajoz. La combinación de un cauce muy alto y unos pantanos cercanos al límite de su capacidad crea un escenario complejo que obliga a una vigilancia constante por parte de las autoridades.
El riesgo de los «desembalses» y el estado de las presas
Para entender la situación, es necesario aclarar qué es un desembalse: se trata de la liberación controlada de agua de una presa para evitar que supere su límite de seguridad. Aunque es una medida necesaria para la integridad de la infraestructura, este aporte extra de agua fluye directamente al río, incrementando su nivel de forma repentina.
En este momento, la situación de las infraestructuras hidráulicas es tensa. El embalse de Navallana se encontraba a las 11:00 horas al 99% de su capacidad, dejando un margen de maniobra casi inexistente. Por su parte, el Guadalmellato ya supera el 80%, alimentado por la fuerte corriente que baja desde el río Cuzna.
Diferencia entre crecidas de ríos y arroyos
El alcalde ha explicado que el riesgo actual ha cambiado respecto al miércoles. Mientras que ayer el peligro principal fueron los arroyos desbordados por lluvias torrenciales (como ocurrió en Majaneque), hoy el pronóstico de lluvia es más favorable.
Sin embargo, el peligro es ahora «fluvial». Esto significa que, aunque no llueva en la capital, el río puede seguir subiendo debido al agua que llega desde las cabeceras y los posibles alivios de las presas. «Estamos igual de vigilantes, pero hoy el riesgo viene más por la crecida de los ríos que por los arroyos», aclaró Bellido.
Balance de desalojos y atención a los afectados
El operativo de evacuación se está realizando de forma «ordenada y con tiempo», según ha detallado el Ayuntamiento. Las viviendas afectadas están siendo debidamente señalizadas por la Policía Local y el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (Speis).
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Pabellón de Vista Alegre: Unas 60 personas procedentes de los asentamientos del Camino de la Barca y Camino de Carbonell han pasado la noche en este recurso municipal. A ellos se sumó una familia de Majaneque que acudió de madrugada de forma voluntaria.
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Zonas de parcelaciones: La mayoría de los evacuados se han trasladado a casas de familiares o amigos.
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Viviendas afectadas: Se han desalojado 35 casas en Altea y Guadalvalle (calles La Perdiz y La Tórtola), 14 en Majaneque (calles El Olivo y Los Trigueros) y 4 en la Ribera Baja (Camino del Azud).
El consistorio mantiene una reunión pendiente con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) —el organismo responsable de la gestión de la cuenca— para obtener previsiones exactas del caudal y determinar hasta dónde podría avanzar la inundación si la situación no remite.
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