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Antonio Santiago: «No puedo contar debajo del palio de la Macarena con costaleros que no quieren que sea su capataz»

El nuevo capataz de la Macarena, Antonio Santiago, protagonizó una de las entrevistas más esperadas para el mundo del costal y de la Sevilla cofrade. Fue el pasado miércoles, 4 de febrero, cuando el patriarca de la saga de los Santiago fue entrevistado en exclusiva por Curro Bono en ‘Al Cielo’.

En la charla conducida por Curro Bono, el capataz ofreció su versión de los hechos, remontándose al origen de la polémica, cuando comunicó telefónicamente a este grupo de hombres que no contaba con ellos de cara a la igualá celebrada el viernes 30 de enero, a la que acudieron cerca de 700 aspirantes.

Los cargos de la hermandad

Antonio Santiago afirmó “Yo ocupo un cargo de confianza en la hermandad y, como cargo de confianza, tengo que escoger a costaleros de mi plena confianza para llevar los pasos”, recordando que “esto ha existido siempre” y que históricamente los capataces han trabajado “con gente de su confianza”.

El capataz subrayó que, según las normas internas de la corporación, todos los servicios cesan al finalizar el año. “Cesan los costaleros igual que cesa el vestidor, el capitán o el capataz”, explicó, añadiendo que el reglamento obliga a los hermanos a solicitar por escrito su continuidad. Durante ese plazo, se registraron 700 inscripciones, de las cuales seleccionó a quienes consideró idóneos.

«he dejado de contar con 35 costaleros, no con 80 como habían publicado»

La comunicación de la decisión

Explicó que su intención fue comunicarlo de manera casi simultánea y telefónicamente para evitar agravios. “Utilicé a cuatro auxiliares para ayudarme a llamar, aunque a la mayoría los llamé yo. No quería que nadie dijera que se había enterado más tarde que otro”.

Uno de los puntos más cuestionados fue la forma y el momento de la comunicación. Santiago explicó que no consideró oportuno hacerlo el día de la igualá. “No era el momento adecuado decírselo a la gente ese día”, señaló, matizando que no todos los casos respondían a una falta de confianza. En algunos, explicó, entendió que el ciclo como costalero había llegado a su fin.

Puso como ejemplo el de un hermano con más de medio siglo de edad y 32 años bajo las trabajaderas. “Ha tenido la suerte de sacar al Señor y a la Virgen durante muchos años. Creo que debe dejar hueco para que otro hermano pueda entrar”, afirmó.

«Yo no puedo ponerme delante de un PASO donde HAY GENTE que no quieren que YO VAYA MANDANDO. ese es el motivo de la falta de confianza».

En algunos casos, aseguró, se debía a manifestaciones públicas en las que algunos aspirantes expresaban que no querían que él fuera el capataz. “Yo no puedo ponerme delante de un paso sabiendo que debajo hay gente que no quiere que yo mande ese paso”, explicó, añadiendo que entiende que quien no esté de acuerdo con su labor “puede ocupar otro sitio en la cofradía, pero no debajo del paso”.

No ha existido la ‘vendetta’

El capataz rechazó también la idea de que durante su anterior etapa hubiera mal ambiente en la cuadrilla. “Yo no estoy de acuerdo con que hubiera mal ambiente cuando yo era capataz. Difícilmente puede haberlo debajo de la Virgen de la Esperanza”, afirmó.

Del mismo modo, negó cualquier ánimo de venganza relacionado con la carta firmada hace ocho años por un grupo de costaleros. “No ha habido ningún tipo de venganza. Hay gente que firmó aquel escrito cuestionar aquella igualá y que hoy está debajo del paso”, desmontando así la idea de que aquella protesta haya influido en sus decisiones actuales.

«aquellos días no pude dormir. lleva semanas pensando qué iba a hacer con este tipo de personas»

Antonio Santiago defendió que el procedimiento seguido se ajusta plenamente a las reglas de la hermandad. “Las normas dicen que, de la bolsa de aspirantes, el capataz escogerá a las personas idóneas y esa propuesta se eleva al diputado mayor de gobierno para su aprobación”, explicó.

En el plano personal, reconoció el fuerte impacto emocional que le supuso tomar esta decisión. “Dormí mal, no se duerme. Llevaba días pensando qué iba a hacer”, confesó, asegurando que intentó actuar “de la mejor manera posible para que la hermandad sufriera lo menos posible”.

Una igualá histórica con cifras inéditas

Pese a la polémica, la entrevista también puso el foco en la dimensión histórica de la igualá. “Que una hermandad tenga 700 hermanos queriendo ser costaleros no ha pasado nunca”, subrayó Santiago. Explicó que, aunque salieron 34 o 35 hombres, se dio entrada a 64 o 65 nuevos costaleros, duplicando las incorporaciones gracias a ajustes técnicos como una trabajadera más en el paso de la Virgen y un costalero adicional por trabajadera en el paso del Señor.

Aun así, reconoció la dureza de la situación. “A 500 hermanos hubo que decirles que no había sitio. Eso es muy fuerte”, afirmó, señalando el riesgo de que se pierdan generaciones de costaleros por falta de espacio.

Para visualizar al completo la entrevista con Antonio Santiago, haga click aquí.

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