En el boeing rojiblanco ya habían repostado, habían hecho las comprobaciones de seguridad e, incluso, habían dado las instrucciones en caso de evacuación, pero cuando las turbinas aceleraban para despegar, Melero, uno de esos jugadores que no necesitan mucha pista para acariciar las nubes, le canceló el vuelo. Frenazo en seco al Granada tras dos victorias consecutivas. Un testarazo inapelable del mediocentro, en un balón parado que volvió a descoser a los nazaríes, tumbó al equipo dirigido por Pacheta en Butarque. Con ajustes, el plantel mejoró después, pero de nuevo se quedó corto y el Leganés evitó que facturaran los puntos.
De poco le sirve al Granada, a efectos prácticos, consolarse con que no fue esta una de esas actuaciones que rayan en lo ridículo, de las que lleva unas cuantas esta temporada, o con que permanecerá fuera del descenso al final de la jornada. Compitió, aun inoperante, insuficiente en cualquier caso para, al menos, incomodar al Leganés. No es que se desmelenaran los pepineros, aunque tampoco les hizo falta. Sacaron la pizarra y plasmaron la lección de la que su oponente no había tomado apuntes. Otra vez sangra esa herida, letal Melero cuando ventea un balón colgado.
Los de casa parecieron querer despachar pronto la visita, como si fuera la de ese familiar que hace torcer el gesto apenas cruza el quicio de la puerta. En apenas cinco minutos intentó la escaramuza Juan Cruz, después de que Marvel hiciera honores a su superheroico nombre en una combinación también con Diego. Pero no fue ninguno de ellos quien remató, sino Óscar Plano, que apareció por sorpresa para todos menos para Luca Zidane. La siguiente sí que le pillaría desprevenido.
Era una falta escorada que Dani Rodríguez quiso enmarcar y colgar en algún museo, hipnótica la parábola. Tal vez, tan fascinante que llegó a despistar a los protectores rojiblancos. Melero se coló entre Loïc Williams, perdido en el marcaje, y Manu Lama para emprender el vuelo sin motor. Giró el cuello como enseñan en las escuelas de fútbol y el balón se acomodó en la red.
Frenazo
El Granada sintió que alguien le hundía el pedal del freno de repente, hasta entonces incapaz de sembrar algo de fútbol (alerta de spoiler: fue mala cosecha). Entretanto, Juan Cruz había encontrado un socavón por donde defendía Hormigo y acudió dispuesto a explorarlo, con Melero ocupado en cruzar con el esférico la alfombra roja que le tendían los de franjas horizontales. El extremo recibió, fintó y cruzó demasiado.
Los de Pacheta pretendían una calma que se les escapaba, tampoco hábiles en el juego directo, y el Leganés gobernaba con poca oposición. Jorge Pascual, de vuelta al once, forzó el palmeo de Juan Soriano con la coronilla, pero quienes mandaban vestían de blanquiazul. Se le atragantó a la aga nazarí un despeje y Lalo, con hielo en las venas, descargó para que Marvel concluyera, raudo esta vez Hormigo para bloquear. Diawara después se llenó de motivación, con un golpeo sin atino casi desde donde se desvanece el horizonte. Los rojiblancos, vivos al segundo asalto.
El técnico granadinista cambió de neumáticos, con Baba Diocou, Álex Sola y Petit en una misma remesa, inmediato el efecto. Sin embargo, el ritmo lo continuó marcando el Leganés, que controlaba con calma por más que quisiera acelerar el cuadro rojiblanco. Saltó Rodelas, más vértigo, aunque apostado en el lateral perdió filo. Los de Igor Oca se acercaban hasta la orilla, sin demasiado empeño por zambullirse, en lo que los de franjas horizontales iban descubriendo que, otra vez, habían cogido las armas de juguete.
Duk, revulsivo pepinero, sacó el látigo y Diocou revolucionó el motor para cazar un envío de Alemañ a la espalda, intimidad para su careo con Juan Soriano. En lugar de controlar, sin embargo, quiso tener ya una foto de gol con el Granada, torpe el remate. Pacheta reclutó a Bouldini, más altura para los últimos minutos, y dispuso de la oportunidad de erigirse en héroe, asistido por el recién llegado, pero la dejó pasar una vez más. El alargue se consumió rápido, sin más sobresaltos, y los puntos se quedaron fuera de la maleta rojiblanca.
Ficha técnica:
Granada CF: Luca Zidane; Oscar Naasei (Bouldini, 80’), Manu Lama, Loïc Williams, Diego Hormigo (Diego Hormigo, 65’); Rubén Alcaraz, Sergio Ruiz (Álex Sola, 46’), Pedro Alemañ; Pablo Sáenz (Baba Diocou, 46’), José Arnaiz y Jorge Pascual (Gonzalo Petit, 46’).
CD Leganés: Juan Soriano; Rubén Peña, Lalo, Marvel, Franquesa; Melero (Cissé, 78’), Óscar Plano (Ignasi Miquel, 84’), Diawara; Dani Rodríguez (Roberto López, 78’), Juan Cruz (Duk, 71’) y Diego García (Álex Millán, 71’).
Goles: Melero, min. 7.
Árbitro: Alejandro Ojaos Varela, del comité murciano. Amonestó al local Ignasi Miquel, así como a los visitantes José Arnaiz y Bouldini. Expulsó al visitante Sergio Ruiz por protestar cuando se encontraba ya en el banquillo.
Incidencias: encuentro correspondiente a la 25ª jornada de Liga en Segunda División, disputado en el estadio de Butarque, ante 8.796 espectadores.

