La red de carreteras de la provincia de Córdoba comienza a recuperar la normalidad de forma progresiva, aunque las secuelas de las intensas lluvias de los últimos días aún condicionan la movilidad en varios puntos. Según el último informe facilitado por la Diputación de Córdoba este miércoles, todavía permanecen siete vías cortadas al tráfico, lo que supone una leve mejoría frente a las diez carreteras que se encontraban cerradas a comienzos de la semana.
El desbordamiento de ríos y arroyos sigue siendo el principal motivo de estas interrupciones, especialmente en las zonas de Pozoblanco, Fuente Palmera y La Rambla. En el norte de la provincia, la carretera CO-7409 (que une Villaralto con Dos Torres) se mantiene intransitable a la altura del kilómetro 4 debido a la crecida del río Guadarramilla.
Una situación similar se vive en el entorno de Fuente Palmera, donde la CO-3313 permanece cerrada en el tramo del puente sobre el río Guadalquivir. Por su parte, en la zona de La Rambla, la vía CO-4207 entre Montilla y Montalbán sufre las consecuencias del desbordamiento combinado de los arroyos De la Zarza y De las Salinas, además del río Salado, afectando a un tramo de un kilómetro y medio.
Daños estructurales y corrimientos de tierra
Más allá de las inundaciones, el temporal ha causado daños severos en la propia estructura de las calzadas. En el área de Córdoba capital, la carretera CO-3406 hacia Obejo presenta restricciones debido al deslizamiento de un terraplén. En términos técnicos, esto significa que la base de tierra que sostiene la carretera se ha desplazado, afectando directamente a la «explanación» o superficie nivelada sobre la que se asienta el asfalto, lo que compromete seriamente la seguridad de los vehículos.
En la zona de Baena y Priego de Córdoba, los daños son aún más profundos. Las carreteras CO-6204 (hacia Albendín) y CO-8203 (en Almedinilla) registran hundimientos del firme. Estos fallos estructurales obligan a mantener el cierre total mientras los técnicos evalúan el alcance de las grietas y la estabilidad del terreno para evitar accidentes.
Precaución por balsas de agua y desprendimientos
La Diputación ha advertido de que, aunque una carretera no esté cortada oficialmente, el estado general de la red secundaria es delicado. Numerosos caminos y vías presentan balsas de agua, acumulación de barro y «acarreos» (piedras y sedimentos arrastrados por la lluvia).
Actualmente, equipos de conservación y empresas especializadas trabajan sobre el terreno para retirar árboles caídos y limpiar las obras de drenaje. En los puntos donde se ha recuperado la circulación de forma parcial, se ha habilitado el paso controlado por operarios de señalización, por lo que se pide a los conductores máxima atención a las indicaciones del personal de carreteras.
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