El Gobierno central reconocía esta semana que el corte de la conexión ferroviaria entre Andalucía y Madrid ya está teniendo impacto en el turismo. Así lo confirmaba el ministro de Industria, Jordi Hereu, quien matizaba que, a su juicio, no se trata de un problema estructural, sino de una situación coyuntural derivada de la interrupción del servicio.
Desde la Junta de Andalucía, sin embargo, el diagnóstico es más preocupante. El Ejecutivo autonómico advierte de “pérdidas millonarias” para el sector turístico y para la actividad económica vinculada al transporte de viajeros. Según los datos trasladados por la Federación de Hoteleros, la incidencia ya se traduce en una caída cercana al 30% en las reservas hoteleras y en torno a un 15% de cancelaciones.
El AVE entre Madrid y Andalucía seguirá sin prestar servicio, al menos, hasta el 16 de febrero
La suspensión de la línea ferroviaria entre Andalucía y Madrid, que se prolongará aproximadamente un mes, afecta a una de las rutas de alta velocidad más consolidadas del país, utilizada tanto por viajeros de ocio como por desplazamientos profesionales. Ante la falta de trenes, el transporte aéreo y por carretera se han convertido en las principales alternativas, con un aumento de la demanda que ya se deja notar en aerolíneas y compañías de autobuses.
El impacto no se limita al turismo. El tejido económico vinculado a congresos, eventos y viajes de negocios también acusa la reducción de la conectividad, especialmente en provincias con fuerte dependencia del flujo de visitantes, como Málaga, Sevilla o Córdoba. Empresarios del sector alertan de que la incertidumbre sobre la duración de la interrupción puede frenar decisiones de viaje en plena temporada de actividad.
A esta situación se ha sumado la huelga de maquinistas convocada esta semana por sindicatos como CGT, que denuncian la precarización laboral en el sector ferroviario. Los paros, desarrollados durante tres jornadas, provocaron la cancelación de cientos de trenes en distintos puntos del país, con especial incidencia en Málaga, donde la movilidad diaria y la actividad económica se vieron nuevamente condicionadas.
Las administraciones mantienen abierto el seguimiento de la situación mientras operadores turísticos y empresariales reclaman soluciones que permitan restablecer la normalidad lo antes posible y minimizar el impacto en uno de los sectores clave de la economía andaluza.

