Apenas unas horas después de la derrota del Málaga en Anoeta donde hubo una tremenda polémica arbitral ya se conoce quién será el próximo árbitro; el que dirija el Málaga-Albacete. Es Daniel Palencia Caballero, un colegiado con el que también hay un precedente controvertido.
El vasco ha dirigido en dos ocasiones a los malagueños este curso, siendo el Burgos-Málaga de la jornada 7ª el partido que conllevó mayor polémica. Einar Galilea fue expulsado por dos amarillas en los minutos finales del duelo. El central se marchó en el 92′, momento en el que vio la segunda tarjeta por protestar al árbitro. Con un claro gesto de desacuerdo, abandonaba el campo el vasco y se le podía leer decir «no se puede hablar, no se puede hablar». La otra tarjeta fue cuatro minutos antes.
El por aquel entonces entrenador malaguista, Sergio Pellicer, protestó tras el pitido final la expulsión. Según se indicaba en el acta, el de Nules se dirigió hacia su persona en los siguientes términos: «Ya verás la locura que has montado», según el colegiado. La sanción que le impondría la organización sería de tres partidos.
No sale de una el cuadro malaguista y ya se envuelve en otra. Son tres semanas en las que la actuación arbitral ha sido el foco y no para bien. Ante el Mirandés y la Real Sociedad ‘B’, el Málaga fue perjudicado claramente, mientras que en la victoria ante la Cultu las tornas cambiaron y el árbitro correspondiente anuló un gol en contra de manera inexplicable.
Según se indicaba en el acta, el de Nules se dirigió hacia su persona en los siguientes términos: «Ya verás la locura que has montado», redacta el colegiado. Estos términos fueron suficientes para que fuese expulsado, algo que sorprendió a propios aficionados al término del duelo, pues se desarrolló con el partido ya terminado y coincidiendo poco después con la expulsión de Einar Galilea.
Arbitró la ida del final del playoff
Daniel Palencia Caballero tuvo protagonismo en el penúltimo partido del ascenso del conjunto malaguista. Hubo numerosas acciones polémicas en ese encuentro, pero las dos más importantes fueron resueltas del lado malaguista. La primera fue el gol de Roberto al borde del descanso. La puso Víctor al primer palo y Roberto cabeceó al fondo de las mallas. El Nàstic solicitó que se anulase el gol al entender que había dos balones sobre el campo. La pelota ‘extra’, por llamarla de alguna manera, estaba en las manos de Alan Godoy (jugador del Nàstic en esa campaña) y la introdujo al campo en plena jugada intentando perder tiempo. Finalmente se mantuvo la decisión de que el gol subiera al marcador, dando de su medicina al conjunto catalán.
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