Un informe técnico de la ingeniería pública Ineco ha arrojado luz sobre la gestión de los restos materiales tras el reciente accidente ferroviario en Adamuz. Según el documento, Adif procedió al traslado de diversas piezas y soldaduras que no habían sido precintadas por las autoridades para garantizar su conservación y evitar que se degradaran a la intemperie.
Esta actuación ha generado controversia tras conocerse un oficio de la Guardia Civil remitido al Juzgado de Montoro. En dicho escrito, los agentes señalaban que Adif retiró materiales de la zona del siniestro «sin advertirlo ni solicitarlo». Sin embargo, la versión de la empresa de infraestructuras, respaldada por el Ministerio de Transportes, sostiene que se actuó para proteger la integridad de las posibles pruebas.
Materiales expuestos y sin custodia
El informe de Ineco detalla que el pasado 22 de enero, una vez finalizadas las tareas de rescate de las víctimas, tanto la Guardia Civil como la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) —el órgano independiente encargado de determinar las causas técnicas del siniestro— abandonaron el lugar.
Tras recoger las pruebas que consideraron oportunas, los investigadores se retiraron sin aplicar medidas cautelares sobre el material restante. Esto dejó los llamados «cupones» (segmentos de raíl que contienen soldaduras) expuestos al deterioro ambiental y a posibles manipulaciones externas, al no haber quedado la zona bajo precinto judicial o policial.
Ante este escenario, Adif decidió trasladar los restos a la base de mantenimiento de alta velocidad de Hornachuelos (Córdoba). El objetivo, según el informe, era dar «trazabilidad» a las piezas, asegurando que no fueran alteradas y que estuvieran a plena disposición del juez en un entorno seguro y controlado.
La respuesta del Ministerio
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha salido al paso de las críticas publicando parte del informe en la red social X. Puente ha calificado la polémica como un caso de «desinformación» y ha subrayado que la intención de Adif fue puramente preventiva.
«Aquí está la introducción del informe de caracterización de los restos que no se llevó ni Guardia Civil, ni CIAF, y que Adif tuvo la precaución de preservar», afirmó el ministro, defendiendo la diligencia de la empresa pública frente a las acusaciones de falta de transparencia.
Conceptos clave para entender el caso
Para comprender el alcance técnico de esta decisión, es necesario aclarar algunos términos mencionados en la documentación oficial:
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PBA de Adamuz: Se refiere al Puesto de Banalización, una instalación en la vía que permite a los trenes cambiar de una vía a otra para facilitar el tráfico o realizar mantenimientos. El accidente ocurrió en la «cabecera sur» de este punto.
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Cupones y soldaduras: En el lenguaje ferroviario, un «cupón» es un trozo de raíl cortado. En este caso, son piezas críticas porque contienen las soldaduras que se están investigando para determinar si hubo un fallo estructural en la vía.
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Ineco: Es la consultora de ingeniería del Grupo Fomento. Su función en este caso ha sido documentar que el traslado de las piezas se realizó de forma técnica y sin alterar las propiedades físicas de los materiales.
El informe de 23 folios insiste en que, antes de la retirada, se detalló minuciosamente la ubicación exacta de cada soldadura en la vía, garantizando que el cambio de ubicación no afecte a las conclusiones finales de la investigación judicial que sigue su curso en Córdoba.
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