Las maletas avanzan a trompicones, las pantallas parpadean y en los mostradores se repite la misma escena: pasajeros con billete en el móvil y una pregunta que se repite: ¿tiene usted la autorización digital? Desde la implantación definitiva del Gobierno del Reino Unido de la Autorización Electrónica de Viaje, la conocida ETA, para viajar a territorio británico ya no es tan simple como presentar el pasaporte.
La ETA (Electronic Travel Authorisation) es un permiso digital obligatorio para ciudadanos de países que no necesitan visado para estancias cortas, entre ellos España y la mayoría de la Unión Europea, en total unos 85 países. No es un visado, pero en la práctica se ha convertido en un filtro previo: sin esa autorización aprobada antes del despegue, las aerolíneas no permiten embarcar. El mensaje es claro y tajante: sin ETA, no hay vuelo.
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El documento debe solicitarse online, está vinculado electrónicamente al pasaporte y, una vez concedido, tiene una validez de hasta dos años o hasta que caduque el pasaporte asociado, lo que ocurra primero. Durante ese periodo permite múltiples entradas al país, con estancias de hasta seis meses por viaje para turismo, negocios o visitas familiares. Pero hay letra pequeña: si el viajero renueva su pasaporte, cambia de nombre o de nacionalidad, deberá tramitar una nueva autorización. La ETA no se transfiere.
Sin el ETA no se puede volar
La medida forma parte de la estrategia británica para reforzar el control fronterizo tras el Brexit y modernizar su sistema migratorio. El objetivo oficial es mejorar la seguridad y digitalizar procesos, alineándose con modelos similares como el ESTA estadounidense. Sin embargo, la puesta en marcha ha generado desconcierto. Muchos pasajeros desconocían la obligación o pensaban que bastaba con el documento nacional y el pasaporte en vigor. El resultado: colas, retrasos y billetes perdidos.
Las autoridades recomiendan solicitar la ETA con al menos varios días de antelación, aunque en muchos casos la aprobación llega en cuestión de horas. La tramitación se realiza a través de la web o la aplicación oficial del Gobierno británico, y la confirmación es electrónica: no hay papel que mostrar, pero sí un registro que las aerolíneas verifican antes del embarque.
Viajar al Reino Unido sigue siendo posible. Pero desde ahora, antes de soñar con Londres o Edimburgo, hay un paso invisible y obligatorio que no admite descuidos. En la era digital, la frontera empieza mucho antes del aeropuerto.
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