El 23 de febrero de 2026 cayó en lunes. Un día que lleva marcado en el calendario español desde que el exteniente coronel Antonio Tejero gritó «¡quieto todo el mundo!» en el Congreso de los Diputados. Ahora, 45 años después, la fecha ha cobrado aún más peso histórico del que ya cargaba. Con ella se iniciaba la semana que, de forma casi poética, cerraba un ciclo trascendental para la democracia del país: el miércoles, apenas pasadas 48 horas del aniversario del 23-F, el gobierno desclasificó los archivos del intento del golpe de estado y su protagonista, Antonio Tejero, murió.
Cuatro décadas y media después, el recuerdo de aquel asalto al Congreso volvía a ocupar portadas, tertulias y conversaciones, en un aniversario marcado por la revisión del pasado y el peso del relato: qué ocurrió, quiénes estuvieron detrás y qué quedó sin aclarar. La desclasificación de los documentos por parte del Gobierno fue, sin duda, un punto de inflexión.
Según el Ejecutivo, el objetivo era aportar transparencia y esclarecer sombras que han alimentado teorías durante años. Sin embargo, la jornada terminaba con una noticia aún más contundente: Antonio Tejero fallecía a los 93 años, el mismo día de la desclasificación.
Un foco de polémica
A partir de ahí, la semana se convirtió en un foco de polémica y debate. Por el contenido de los documentos y por lo que insinuaban —o descartaban—. Entre los datos revelados, han llamado especialmente la atención conversaciones telefónicas de la mujer de Tejero, con un tono de decepción con España y un juicio duro sobre lo ocurrido. En esas llamadas, se refiere a su marido como “tonto” y “desgraciado”, convencida de que fue engañado y después abandonado por el Ejército.
Pero los papeles han tenido otro impacto aún más político: según lo desclasificado, el Rey Juan Carlos no estuvo implicado en el intento de golpe, algo que durante años sostuvieron algunas acusaciones —primero desde la ultraderecha, y, más recientemente, desde la ultraizquierda—. Una afirmación que, de confirmarse en el relato público, reordena parte del debate histórico.
¿Volverá el emérito?
Y ese debate histórico ha desembocado en uno actual: ¿debe volver el rey emérito a España? Juan Carlos I permanece en Abu Dabi desde 2020, en un exilio de facto marcado por presuntos delitos fiscales y por el impacto reputacional para la institución.
Con ese telón de fondo, el jueves 27 de febrero se pronunciaba la Casa Real y adviertía al rey emérito de que, para volver, “debería recuperar la residencia fiscal en España”. En Zarzuela consideran que ese paso es un requisito clave para salvaguardar la imagen de Juan Carlos I y la de la Corona.
Así, en solo siete días, un aniversario histórico, unos papeles desclasificados y una muerte han reabierto una pregunta que parecía congelada: no solo qué pasó entonces… sino qué debe pasar ahora.
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