Las llegadas de vuelos procedentes del Reino Unido, Marruecos y otros destinos fuera del espacio Schengen convierten en multitud de ocasiones la zona de control de pasaportes del aeropuerto de Málaga en un cuello de botella. Este viernes 27 de febrero, sobre las 11.45 horas, las colas ante los filtros de documentación eran visibles y prolongadas, una imagen que se repite con creciente frecuencia desde que el Brexit obligó a los ciudadanos británicos a someterse a controles fronterizos al entrar en España.
Desde la gestora aeroportuaria, Aena, explican que estas situaciones se dan en momentos puntuales, cuando aterrizan varios aviones a la vez desde destinos fuera de la Unión Europea, algo que también puede ocurrir en la recogida de equipajes. El control fronterizo es competencia de la Policía Nacional, no de Aena. Los pasajeros europeos, exentos de este trámite, accedieron sin incidencias ni esperas.
Las aglomeraciones en los filtros de pasaportes para viajeros de fuera del espacio Schengen, como los británicos tras el Brexit, generan tensión en el Costa del Sol en plena temporada turística
Francisco Salado: «Es inadmisible»
El presidente de la Diputación de Málaga y de Turismo Costa del Sol, Francisco Salado, reaccionó con contundencia. Calificó de «inadmisible el desprecio continuo del Gobierno de España a la Costa del Sol y al sector turístico», y vinculó esta situación a dos frentes abiertos: las colas en los controles de seguridad del aeropuerto y el retraso en la reparación del corte de la vía del AVE en Álora.
Para Salado, ambos problemas responden a «falta de diligencia e ineficacia» del Ejecutivo central y suponen «un coste reputacional importante y un daño a la imagen de nuestro sector, que emplea 152.000 personas y genera casi 22.000 millones de euros al año, siendo una fuente importantísima de ingresos fiscales para el Estado».
El dirigente provincial fue más allá y advirtió de la contradicción que supone invertir en promoción turística para después deteriorar la primera impresión del visitante: «Resulta intolerable que destinemos cuantiosos recursos a promocionar nuestro destino, que las empresas del sector inviertan en sus hoteles y servicios ofreciendo altos niveles de excelencia y calidad, para después tirar por tierra esos esfuerzos en la primera impresión que se llevan los turistas nada más bajar del avión».
La ampliación, clave
La situación se produce precisamente cuando Aena tiene en marcha la mayor ampliación de la historia del aeropuerto de Málaga, que ya supera los 25 millones de pasajeros anuales. El plan contempla una inversión de 1.500 millones de euros —820 millones en el próximo lustro— para elevar la capacidad hasta los 36 millones de pasajeros, frente al tope actual de 30 millones.
El proyecto casi duplicará la superficie del aeropuerto, de los 80.000 metros cuadrados actuales a los 140.000, con un diseño en forma de U tras la demolición de la antigua terminal T1 y dos de sus diques. La ampliación prevé un nuevo dique específico para tráfico no Schengen con control de frontera centralizado, precisamente el área que más crece en el nuevo diseño del aeropuerto malagueño.
Entre las actuaciones previstas figuran también el incremento de posiciones de contacto para aeronaves, una mayor superficie para los controles de seguridad y el rediseño completo del sistema de tratamiento de equipajes para mejorar la operativa de handling. La zona no Schengen, el epicentro de las actuales tensiones, es justamente la que mayor protagonismo tendrá en la futura infraestructura.
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