La entrega de las Medallas de Andalucía, celebrada este sábado por el Día de Andalucía, tuvo uno de sus momentos más sobrecogedores cuando el presidente de la Junta, Juanma Moreno, rememoró el accidente de Adamuz en el que fallecieron 46 personas. Su discurso, preparado como una intervención institucional, derivó en un testimonio personal marcado por el silencio y la emoción, hasta el punto de obligarle a detenerse unos segundos al no poder continuar hablando.
Moreno reconstruyó aquella madrugada desde lo que, según explicó, todavía conserva en la memoria: el ambiente, la confusión inicial y el movimiento de vecinos y equipos de ayuda. Al evocar la noche del 18 de enero, relató impresiones sensoriales y escenas que, dijo, vuelven con claridad cuando piensa en el siniestro: el frío, los rostros que encontró al llegar y el impacto de un lugar convertido de golpe en epicentro del dolor.
Un homenaje a quienes respondieron y a la solidaridad del municipio
El presidente aprovechó ese recuerdo para poner el foco en la reacción colectiva ante la emergencia. Subrayó la actuación de los servicios desplegados y defendió que la respuesta de la población no fue excepcional, sino coherente con la forma de ser de la comunidad. En su intervención deslizó una idea clara: le resulta llamativo que desde fuera se califique de sorprendente una conducta que, a su juicio, forma parte de lo cotidiano en Andalucía cuando ocurre una desgracia.
Ese pasaje fue recibido con gestos de apoyo por parte de los asistentes, especialmente tras el instante en el que Moreno hizo una pausa para recomponerse. El aplauso del auditorio, más que un cierre retórico, funcionó como un respaldo ante un momento que rompió el tono solemne habitual de este tipo de actos.
Compromiso con el esclarecimiento y otras medallas al apoyo entre pueblos
Más adelante, Moreno enlazó el recuerdo de Adamuz con la exigencia de las familias para conocer las causas del accidente, una reclamación que también estuvo presente en la misa funeral celebrada en Huelva. En ese contexto, lanzó un mensaje directo: la Junta mantendrá el trabajo necesario para que se esclarezcan los hechos, insistiendo en que el objetivo es que se conozca “la verdad” sobre lo ocurrido.
La gala incluyó, además, un reconocimiento específico al propio municipio de Adamuz, que recibió una de las Medallas de Andalucía. El premio se interpretó como un gesto simbólico hacia la comunidad golpeada por la tragedia y hacia la red de apoyo que se activó en las horas posteriores al siniestro.
En el mismo acto se distinguió igualmente a Ronda (Málaga) por acoger a los vecinos de Grazalema (Cádiz) cuando tuvieron que ser desalojados ante el riesgo de derrumbe por las intensas lluvias. Con ambas menciones, la ceremonia quiso subrayar un hilo común: la solidaridad entre municipios cuando la normalidad se rompe y la urgencia obliga a actuar.
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