Moeve ha activado el arranque real del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde, un macroproyecto industrial llamado a situar a Andalucía entre los grandes polos europeos de producción de hidrógeno renovable, que cuenta con una ambiciosa inversión de 3.000 millones de euros. El punto de partida es el Proyecto Onuba, que se desarrollará en el Energy Park La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva), dentro del entorno industrial de La Rábida.
La primera instalación contempla un electrolizador de 300 megavatios (MW), con posibilidad de ampliación hasta 400 MW si se consolidan las condiciones de acceso a la red eléctrica. La inversión asociada supera los 1.000 millones de euros y cuenta con apoyo público a través de fondos europeos NextGeneration, con más de 300 millones tras su reconocimiento como proyecto estratégico.
¿En qué consiste este parque?
Pero, ¿qué es exactamente lo que se va a construir? Un electrolizador es una planta que utiliza electricidad para separar el agua en oxígeno e hidrógeno. La clave está en el origen de esa electricidad: si procede de energía solar y eólica, el hidrógeno resultante se considera verde porque evita las emisiones de CO₂ vinculadas a los combustibles fósiles. Este hidrógeno se presenta como una herramienta especialmente útil para recortar emisiones en sectores donde electrificar directamente es difícil, como parte de la industria pesada o determinados transportes.
Moeve mantendrá el 51% del capital de esta primera fase y el 49% restante se repartirá entre dos socios minoritarios, Masdar, el grupo renovable de Abu Dabi, y Enalter, sociedad participada por Enagás Renovable y Alter Enersun. Con esta estructura, el proyecto combina capital internacional y participación española, además de reforzar la base financiera para una iniciativa intensiva en inversión y con plazos largos.
Un macroproyecto verde
El proyecto no se limita a abastecer las necesidades internas del complejo industrial. El hidrógeno producido servirá para sustituir progresivamente el hidrógeno gris, fabricado hoy a partir de gas natural, y también se destinará a nuevos usos externos. Entre ellos figuran combustibles sostenibles para aviación (eSAF), metanol verde para el transporte marítimo, amoniaco o gas sintético, productos que buscan recortar emisiones en actividades que hoy dependen del petróleo.
Según estimaciones de la compañía, la primera fase permitirá evitar alrededor de 250.000 toneladas anuales de CO₂, una reducción comparable a la de decenas de miles de vehículos de combustión. El impacto económico también es relevante: se prevén aproximadamente 3.900 empleos directos y más de 4.500 indirectos, lo que eleva el total a unos 8.400 puestos vinculados al despliegue de Onuba, con efecto tractor sobre ingeniería, montaje industrial, transporte y servicios auxiliares.
El Valle Andaluz del Hidrógeno Verde contempla además un segundo gran centro de producción en San Roque (Cádiz). En conjunto, la hoja de ruta apunta a alcanzar 2 gigavatios (GW) de electrólisis y producir hasta 300.000 toneladas anuales de hidrógeno verde. El calendario sitúa el inicio de la producción en 2029, en un contexto europeo en el que algunos proyectos se han ralentizado por costes y demanda incierta. Moeve confía en que la combinación de recursos renovables competitivos, apoyo público y consumo industrial propio sostenga la viabilidad del plan.
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