La polémica arbitral se convirtió en la triste protagonista de un auténtico partidazo entre dos equipos que merecieron más sobre el verde. El Málaga, que llegó a estar en dos ocasiones con una ventaja de dos goles, desaprovechó la renta jugando con 10 jugadores casi todo el segundo tiempo, en una acción poco entendible de Víctor García, quien pateó a Iván Alejo sin balón y en campo propio. Se le escapan así dos puntos clave para haber dormido en ascenso directo, en un nuevo partido desperdiciado en el descuento.
Inicio apoteósico del Málaga
Era día de partido grande en La Rosaleda y eso se notaba en el ambiente. Martiricos empujó como en las citas importantes desde el himno e intentó inyectarle a su equipo esa dosis que necesitaba. Sin duda, surtió el efecto esperqado, pues los de Funes imprimeron un gran ímpetu desde el primer minuto de juego.
Ya avisaba Víctor antes de la oleada blanquiazul con un disparo lejano, aunque la pelota se marchó muy desviada del palo derecho. El Valladolid intentaba aprovechar sus ocasiones a la contra, aunque un Málaga bien plantado dificultaba el buen hacer de los pupilos de Fran Escribá.
En el minuto 10 llegaba el vendaval ofensivo de los locales. Chupete estuvo rápido en una jugada dividida en el área, dribló al cancerbero y, tras superarlo, fue arrollado por Gilherme. El árbitro no dudó, señalando la pena máxima. El propio delantero tomó la responsabilidad y, en esta ocasión, no falló para adelantar a los blanquiazules.
Dos minutos después, y con La Rosaleda aún de pie, llegaba el segundo. Larrubia inventó, se adentró en el área tras dejar atrás a Clerc y probó con un disparo potente. El balón rebotó en un defensa, pero Dotor, que llegaba por la derecha, controló y la puso arriba para anotar el segundo de la noche. Delirio y fiesta malaguista, que hacía vaticinar una posible goleada.
El Valladolid se rehizo de un pésimo inicio
Ahora bien, tras el segundo, cambió el guion de partido. El Valladolid cogió el timón y empezó a crear las ocasiones de peligro. Herrero salvó de un mano a mano a Chuki, mientras que Víctor le negó un gol cantado a Peter. Los de Funes lo intentaban a la contra, pero sin éxito, aunque Joaquín estuvo cerca en el 35′ con una acción brillante desde la izquierda.
Un nuevo susto en la grada por el estado de un aficionado, que por suerte quedó en eso, hizo prolongar el segundo tiempo hasta el 51′. Los vallisoletanos arrollaban a un Málaga incapaz de desquitarse la ocasión, y justo antes de terminar el primer tiempo, les llegó el premio que tanto merecían. Peter Federico se inventó una gran jugada por derecha y batió por bajo al portero malaguista. Jarro de agua fría y los dos equipos se marcharon al descanso con sensaciones contrapuestas.
Con la amarilla en el primer tiempo de Montero, Funes decidió hacer modificaciones en la zaga. El de Loja dio entrada a Ángel Recio, formando pareja con Murillo. De esta forma, protegía la defensa, mermada con la amonestación al sevillano.
Otro buen inicio en el segundo tiempo
El Málaga intentaba alargar más sus posesiones, con mayor control y haciendo mover a su adversario de lado a lado. En la primera jugada de peligro llegó el premio. Víctor servía una pelota a balón parado desde la esquina del área.La colgó al área y Chupe, más rápido que el resto, sólo puso la bota para batir al arquero. El colegiado señaló fuera de juego en primera instancia, pero el VAR corrigió la decisión para conceder el tanto.
La expulsión volvió a cambiar el partido
En pleno éxtasis local, el partido parecía decantarse de nuevo para el lado malaguista, pero de nuevo, el guion giró repentinamente. Víctor, que venía de enzarzarse con Alejo en una acción anterior, pateó sin balón al lateral vallisoletano, algo que fue interpretado por el árbitro como agresión y, por ende, acabó en expulsión.
De nuevo, el Valladolid se vio con alas después de estar en la lona, algo que aprovechó Escribá para dibujar un once aún más ofensivo. Tenía más de media hora por delante para jugar en superioridad numérica, mientras que los locales intentaron replegarse con cinco defensas.
En la primera llegada, llegó el tanto que ponía patas arriba el partido. Juric la puso desde la derecha y Chupete, esta vez en su propia portería, anotaba el segundo para el Valladolid. Se le volvía a complicar el choque a los blanquiazules, mientras que los de Escribá apuraban sus últimas opciones.
Lo intentó hasta el final el Valladolid, con mucho más corazón que cabeza, en medio de una gran polémica arbitral. Precisamente en una acción algo discutida llegó el empate. Juanpe llega al límite a una acción dividida, donde toca tanto al balón como al jugador. Sin embargo, el colegiado señaló falta lateral, que acabó en el tanto definitivo.
Los últimos minutos se convirtieron en una auténtica guerra, con una Rosaleda volcada en contra de las decisiones arbitrales y ambos equipos desquiciados en el césped. Finalmente, reparto de puntos que no deja satisfecho a ninguno de los dos conjuntos.

