La tensión en Oriente Medio ha marcado el escenario internacional. Esta escalada, que está sacudiendo la política actual, refleja un conflicto que responde a cuestiones muy amplias. El historiador Antonio Jesús Pinto, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Málaga, explica los motivos geopolíticos que hay detrás de los ataques.
La decisión de Trump para Pinto fue «ignorante». La estrategia que ha caracterizado al estadounidense en el escenario internacional está basada en la «doctrina realista». «Viene a resumirse más o menos en la máxima de que el mundo es una jungla: o atacas o te atacan», explica.
«Actuar de forma preventiva»
Desde esta lógica, sostiene el historiador, la política exterior estadounidense tiende a identificar adversarios y actuar de forma preventiva frente a ellos. «Él llega a la presidencia con esos objetivos muy claros. Uno de los objetivos es Venezuela, otro Irán y todos los aliados estratégicos de Irán en la zona», señala.
En la opinión del historiador, se trataría de una estrategia que funciona como una especie de «cuenta atrás» contra actores considerados obstáculos para los intereses globales de Estados Unidos. Sin embargo, Pinto advierte de que uno de los errores recurrentes de Washington en política exterior ha sido intervenir en otros países sin comprender sus realidades sociales y culturales.
«Ha cometido un gran error»
«Estados Unidos siempre que interviene en política exterior comete un gran error, interviene sin conocer sus sociedades ni su idiosincrasia, creyendo que los patrones estadounidenses pueden aplicarse a todas las culturas», afirma.
Sin embargo, las consecuencias para Pinto van más allá. La sucesión de crisis, desde Oriente Medio hasta otros focos de tensión global, podría indicar una tendencia preocupante. «Irán, Gaza, Siria y otros escenarios hablan de un clima previo a algo más grande que está por suceder, porque los conflictos regionales están escalando muy rápido», advierte.
Guerras de mayor escala
El historiador recuerda que, en otras etapas de la historia, procesos similares de acumulación de conflictos regionales terminaron desembocando en guerras de mayor escala. «Si miramos hacia atrás, cuando eso ha ocurrido, desgraciadamente la consecuencia ha sido una gran conflagración de escala planetaria», señala.
Mientras tanto, la región continúa en alerta y la guerra no tiene un final inminente. Los ataques con misiles y drones, junto con las operaciones militares y las respuestas defensivas de varios países del Golfo, reflejan una situación de máxima tensión en una de las zonas consideradas como más estratégicas del planeta.

