A más de siete mil kilómetros de Sevilla, la devoción a la Esperanza Macarena sigue latiendo con fuerza en Estados Unidos. En Miami, la Hermandad de la Macarena vive la Cuaresma con intensidad en la Parroquia del Corpus Christi, donde estos días ya luce montado el palio de la Virgen, uno de los momentos más esperados por sus quinientos hermanos.
La prioste de esta corporación, Dorys Railene explica que “la Cuaresma es una época preciosa que se vive con muchísima ilusión y con muchísimo fervor en la Parroquia del Corpus Christi de Miami”. Durante estas semanas se organizan actividades de evangelización, se prepara el templo y se acercan los titulares al espacio principal del templo. Incluso se hace «una especie de mini traslado”, pues las imágenes se encuentran habitualmente en una capilla lateral y, con la llegada de la Cuaresma, se trasladan al parroquia para sus cultos y preparativos previos a la salida procesional del Viernes Santo.
El montaje del palio en Miami
Uno de los momentos más especiales para los hermanos es el montaje del palio de la Virgen de la Esperanza Macarena. Todo el material se guarda cuidadosamente durante el año, perfectamente ordenado para facilitar el trabajo. “Lo tenemos todo muy organizado en una habitación, todo señalizado para hacer que ese palio se monte lo más rápido posible”, señala la prioste.
Sin embargo, la organización no siempre es sencilla. Miami es una ciudad extensa y los miembros de la hermandad proceden de diferentes barrios, lo que obliga a coordinar agendas y tiempos. “Aquí tenemos representación de más de veinte países de Hispanoamérica… cada cual tiene su vida diaria, sus trabajos, sus obligaciones”, explica Railene.
Por ello, el montaje del paso suele realizarse durante dos fines de semana, aunque en ocasiones debe concentrarse en pocos días. “La semana pasada lo montamos en tres días. Estuvimos trabajando jueves, viernes y sábado”, recuerda.
A pesar de la distancia, el ambiente durante estos días de Cuaresma recuerda mucho al de cualquier hermandad sevillana. “Sacar todas las piezas, limpiarlas, hacerlas brillar lo más posible… nosotros como somos medio sevillanos, pues ponemos incienso, traemos torrijas y ponemos marchas, sobre todo de Viernes de los Reyes”, relata Dorys.
Procesión del Viernes Santo
La hermandad reúne actualmente a unas quinientas personas en torno a sus titulares: la Esperanza Macarena, el Cristo de la Misericordia y el Cristo Yacente. Cada Viernes Santo recorren las calles de los barrios de Allapattah y Wynwood en una procesión que se ha convertido en una de las manifestaciones de fe más singulares de la ciudad.
La imagen de la Esperanza Macarena llegó a Miami en 1997, obra del escultor sevillano Miguel Bejarano, mientras que el Cristo de la Misericordia fue realizado por el imaginero Juan Manuel Miñarro. Este crucificado procesionó por primera vez en 2022.
“La procesión comienza sobre las siete u ocho de la tarde y tenemos un recorrido de unos cuatro kilómetros, que hace que la estación de penitencia se prolongue unas tres horas”, explica la prioste de esta corporación estadounidense. “Hacemos ese recorrido como una especie de testimonio de nuestra fe”, añade.
Entre las estampas más características de la procesión se encuentra el cortejo de mujeres vestidas de mantilla, una tradición importada directamente de nuestra tierra. “Tenemos ya un grupo de 40 mujeres que va con peineta y mantilla detrás del Señor”, explica Dorys Railene. Muchas de esas piezas fueron adquiridas expresamente en la capital andaluza, concretamente de la calle Tetuán.
Tradición adaptada
Uno de los aspectos que más llama la atención en Miami es la adaptación de las tradiciones sevillanas al contexto estadounidense, ya que muchos fieles proceden de países de Hispanoamérica con sus propias formas de procesionar. Por ello, la hermandad también cumple una labor pedagógica para explicar cómo se vive la Semana Santa en Sevilla. La tradición de los costaleros, por ejemplo, sorprende especialmente a los fieles que se acercan por primera vez.
La música también es una parte fundamental de la procesión que se vive cada año en Miami. Aunque en algunas ocasiones han podido contar con bandas locales, lo habitual es que las marchas suenen mediante altavoces instalados bajo el paso. A través de ellos suenan composiciones clásicas de la Semana Santa andaluza.
Así, a miles de kilómetros de Sevilla, la Esperanza Macarena continúa reuniendo cada año a cientos de fieles que mantienen viva una tradición que cruzó el Atlántico para quedarse en Estados Unidos.
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