Pese a su estatura, el obispo de Málaga, José Antonio Satué, aparenta ser un hombre discreto. Este viernes 13 de marzos se cumplen seis meses desde que asumió la Diócesis de Málaga y Melilla y hasta el momento se está ganando a muchos fieles malagueños sin estridencias, sin llamar demasiado la atención, pero dejando muy claro su mensaje en la línea del actual Papa León XVI, con apertura de mente en la cuestión migratoria y reflexiones profundas que no han sentado bien a ciertos sectores de la sociedad o al partido político Vox. 101TV ha pasado una jornada con Satué, un día en sus diferentes quehaceres en la que aborda su opinión sobre la inmigración pero también sobre otros muchos temas de actualidad.
Amanece «cuando Dios quiere»
Sobre las 5.30 horas se despierta monseñor José Antonio Satué, sin necesidad de alarmas. Como él afirma, se despierta «cuando Dios quiere». Lo primero que hace es prepararse un café y realizar varias tareas mientras escucha una grabación del rezo del rosario. Después, él mismo reza en la capilla. Si no tiene que ir a alguna parroquia de la Diócesis, a veces le gusta subir a Gibralfaro para ver el amanecer desde allí, y luego ya empieza con sus deberes como obispo.
Primera misa del día
El día con el equipo de 101 Televisión (Carlos Rico, Curro Burgos y Álvaro Sastre) empieza tras una misa en la iglesia de Nuestra Señora de la Esperanza y San Eugenio, en Ciudad Jardín, que comenzó a las 09.00h. De camino al centro, donde le esperan una serie de responsabilidades, el obispo reflexiona sobre Rosalía, la película de ‘Los domingos’ y el auge de la espiritualidad entre los jóvenes: «Yo lo vivo por un lado con esperanza, en el sentido de que cuando hay personas jóvenes y no tan jóvenes que han buscado la felicidad, porque las personas buscamos felicidad, no una de usar y tirar sino una plena. Cuando vemos que en algunos lugares no la encontramos, pues bueno algunas personas jóvenes vuelven a la Iglesia para encontrar satisfecho ese deseo».
Don José Antonio Satué también es claro sobre lo que espera de su labor en la Diócesis de Málaga, y en ese sentido afirma estar «abierto a la sorpresa». De momento, sus impresiones han sido bastante agradables, especialmente con la espontaneidad y cercanía de los malagueños: «Tenéis una cosa que me gusta mucho como buen aragonés románico, y es que decís las cosas que no os gustan, y eso para mí como obispo es muy importante».
«Se usa a los migrantes como munición política»
El día transcurre con normalidad después de que monseñor José Antonio Satué consiguiera su certificado digital en el centro de la ciudad. El obispo de Málaga parece un gigante por la acera estrecha de la calle Ollerías mientras reflexiona sobre la cuestión migratoria, con la que ha querido dejar muy clara su posición.
«Se está utilizando a los migrantes como munición política de desgaste entre unos y otros. Nuestras intervenciones no pretenden otra cosa que hacer presente lo que dice el Evangelio y la doctrina social de la Iglesia. Tampoco queremos hacer demagogia, porque reconocemos que los Estados tienen el derecho y la obligación de regular los flujos migratorios», afirma el obispo.
Satué considera que tenemos «la obligación y la oportunidad de acogerlos», porque si se logra una integración adecuada, puede ser «una riqueza para nuestra sociedad. Toda esta cuestión surgió a debate a finales de febrero después de que Cáritas y otras organizaciones religiosas pertenecientes a la Diócesis mostraran su malestar tras la postura del PP y Vox así como el rechazo del Ayuntamiento de Málaga a la regularización de inmigrantes.

Estas organizaciones emitieron un comunicado en el que no intervino el obispo, pero sí está de acuerdo con su contenido: «Yo la hice mía. No me quiero esconder delante o detrás de ellos, pero todo esto es sin ningún afán partidista, simplemente para hacer presente una sensibilidad que está en el centro del Evangelio».
El equilibrio entre tradición y fe
Tras un pequeño aperitivo, el obispo de Málaga se atreve a hablar sobre el peso de costumbres tan arraigadas en la ciudad como las procesiones de Semana Santa, y su relación intrínseca con la fe católica. Para que la tradición no pese más que el mensaje, considera muy importante que en tiempos tan señalados como la Cuaresma, «de alguna forma espabilemos el fuego de Jesucristo».
«Cuando vemos que a tantas cosas les falta autenticidad, nosotros lo que queremos es que la tradición tenga el fuego de Jesucristo. En ese sentido, no contrapongo tradición y fe, sino que la tradición nos ayuda a vivir nuestra propia fe. No podemos quedarnos solamente en la repetición de lo que han hecho otras generaciones, tenemos que poner el espíritu», explica.
Por otro lado, antes de reunirse brevemente con unos misioneros digitales, Satué pide que las cofradías malagueñas sean «escuelas donde podamos vivir la vida cristiana». Insiste en la formación, en saber en lo que creen los cristianos y profundizar en la fe. También desea que vivan con espontaneidad, naturalidad, alegría y solidaridad.
¿Es posible un Sábado Santo con procesiones?
Antes de asistir a una reunión con la comisión permanente del Consejo Pastoral Diocesano, compuesto por sacerdotes, laicos y religiosos, el obispo aborda la posibilidad de abrir la jornada del Sábado Santo a las procesiones, algo que la Diócesis no permite al considerar que debe ser un día para reflexionar sobre la muerte de Cristo y esperar su resurrección.
«Me han hecho muchas preguntas en ruedas de prensa sobre este tema, pero desde la Agrupación de Cofradías no es un tema que se plantea ahora mismo. Por otra parte, creo que no se trata de hacer más, sino mejor, de que nuestras celebraciones, actividades de formación y procesiones las hagamos con más mimo, delicadeza y espiritualidad, para que de esa manera más gente se acerque al misterio de Dios», afirma monseñor José Antonio Satué.
El Sábado Santo es un tema recurrente en el entorno cofrade, y hermandades como el Descendimiento o Santa Cruz han manifestado en alguna ocasión su anhelo de procesionar en esta jornada. Sin embargo, parece que el asunto no está sobre la mesa en estos momentos.
Terminando un día con el obispo
El obispo de Málaga también muestra su preocupación sobre los conflictos internacionales que mantienen al mundo en vilo. «Urge recuperar valores y darse cuenta de que ni en la vida personal, familiar, nacional e internacional podemos guiarnos por criterios económicos. Tenemos que buscar otro tipo de valores que nos ayuden a ser mejores personas, a construir un mundo más justo y fraterno», afirma.
Para terminar el día, José Antonio Satué asegura que sus lugares favoritos en Málaga son el mar y Gibralfaro, donde afirmó al principio de la jornada que le gusta ver el amanecer. También quiere visitar todas las parroquias de la Diócesis, especialmente las más pequeñas, aunque no logre conseguirlo todo en su primer año en el Obispado. Por último, tiene claro la frase con la que quiere que se le recuerde: «Pasó haciendo el bien a pesar de lo torpe que era».
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