Los médicos se han manifestado este miércoles en Sevilla para defender sus derechos y luchar por una profesión digna en una protesta que ha discurrido desde San Telmo a la Plaza de España. Así, la huelga de los sindicatos médicos contra el Estatuto Marco que impulsa el Ministerio de Sanidad llega al ecuador de la semana con un apoyo cercano al 24%. Concretamente, del 23,96%, por encima de los dos días anteriores de huelga (22,01% el lunes y 21,95% el martes).
Por provincias, el seguimiento en Almería ha sido del 28,91%; en Cádiz, 23,81%; en Córdoba, 15,67%; en Granada, 21,73%; en Huelva, 29,87%; en Jaén, 14,58%; en Málaga, 24,47%, y en Sevilla, 28,33%, según el desglose del Servicio Andaluz de Salud (SAS), dependiente de la Consejería de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía.
Reclamaciones del Sindicato Médico Andaluz
El presidente del Sindicato Médico Andaluz, Rafael Ojeda, confirmó durante la movilización que el conflicto con el Ministerio podría prolongarse en el tiempo, advirtiendo que “nadie quiere lo que se está comenzando a ver en el horizonte, que es un conflicto crónico de meses o años”, pero dejando claro que “de aquí no vamos a salir en falso”.
Además, calificó de “arrogante” la actitud del Ministerio ante las reivindicaciones del colectivo médico, que incluyen, entre otras demandas, la reducción de las guardias que actualmente superan las 24 horas, frente a la propuesta ministerial que plantea un máximo de 17 horas sumadas a la jornada ordinaria.
Ojeda insistió en que no se trata de una simple protesta ni de una reivindicación económica, sino de “un problema muy serio” que supone “una ruptura de un modelo sanitario” en la que “el colectivo médico ha dicho basta”. En este contexto, el sindicato reclama un estatuto propio para los médicos y amplía sus críticas también a la Junta de Andalucía, subrayando que “esto no es solo un tema del Ministerio” y que las comunidades autónomas no pueden “mirar a otro lado”. Según concluyó, no buscan “presionar”, sino “instar a todas las instituciones del Estado que están implicadas a tomar partido”.
Reivindicaciones del colectivo
El coste de la huelga en términos de actos médicos se ha traducido en 53.651 citas suspendidas sólo en el primer día de huelga (lunes), de las cuales 30.684 fueron en Atención Primaria y 22.967 en hospitales, dentro de estos, se incluyen 980 operaciones aplazadas. Las reivindicaciones del colectivo por su parte «son claras y llevan tiempo encima de la mesa».
En el plano estatal, los profesionales reclaman un Estatuto Médico y Facultativo propio, una mesa de negociación específica para la profesión médica, una clasificación profesional ajustada a la cualificación y responsabilidad de los facultativos, y una regulación de la jornada que ponga fin a los excesos horarios y a la infraretribución de las guardias. El comité de huelga sostiene, además, que «unas condiciones de ejercicio dignas son imprescindibles para atraer y fidelizar talento médico y garantizar la calidad del Sistema Nacional de Salud».
Doble exigencia política
Desde el Sindicato Médico Andaluz (SMA), subrayan que «la Junta de Andalucía no puede desentenderse del conflicto». «Vinculamos la huelga y la manifestación del 18 de marzo a una doble exigencia política: por un lado, que el Ministerio abandone la confrontación verbal y abra una mesa de negociación real; por otro, que la Consejería de Salud andaluza asuma su responsabilidad en la mejora de las condiciones laborales, retributivas y organizativas del colectivo médico y facultativo andaluz. La precariedad, la sobrecarga, la falta de reconocimiento y la dificultad para retener profesionales son problemas que se sufren de forma muy concreta en Andalucía y exigen respuestas propias y urgentes» añaden.
El SMA lamenta «profundamente» el perjuicio que la huelga ocasiona a pacientes y usuarios, pero recuerda que «los verdaderos responsables del deterioro asistencial y de unas listas de espera cada vez más graves no son los profesionales que se movilizan, sino las políticas que están deteriorando las condiciones de trabajo y dejando sin médicos a la sanidad pública».

