Durante años, la recomendación habitual antes de una prueba de fertilidad ha sido clara: mantener varios días de abstinencia para obtener una muestra considerada “óptima”. Esta pauta se ha repetido en consultas médicas y clínicas de reproducción asistida sin demasiadas variaciones. Ahora, el mayor estudio científico hasta la fecha recomienda una eyaculación diaria para no dañar a los espermatozoides.
Muchas dudas hasta ahora
De hecho, las directrices actuales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) suelen recomendar entre 2 y 7 días de abstinencia antes de la toma de muestras de semen o la reproducción asistida. Sin embargo, nuevas investigaciones están aportando matices a esta idea.
En los animales, los machos almacenan espermatozoides maduros antes de la eyaculación y, en ocasiones, las hembras antes de la fecundación. El almacenamiento de espermatozoides ofrece ventajas evolutivas; sin embargo, también puede provocar su deterioro debido a la senescencia espermática postmeiótica (SEPM).
Con el fin de averiguar qué es mejor, investigadores de la Universidad de Oxford han realizado un metaanálisis en humanos y animales no humanos para comprender los impactos del almacenamiento de espermatozoides in vivo. El estudio sugiere que la eyaculación regular, sin importar el modo, produce espermatozoides de mayor calidad y con menor daño en el ADN.
Un importante estudio de la Universidad de Oxford
De este modo, este nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Oxford sugiere que la eyaculación regular (ya sea mediante actividad sexual o masturbación) da lugar a espermatozoides de mayor calidad, con menos daños en el ADN.
Los hallazgos se basan en un amplio análisis entre especies que reveló un patrón común en muchos animales, desde insectos hasta mamíferos.
Combina datos de 115 estudios en humanos
El estudio ha sido publicado este miércoles en la revista ‘Proceedings of the Royal Society B’ y ha estado liderado por investigadores de la prestigioso Universidad de Oxford. La investigación científica combina datos de 115 estudios en humanos (más de 54.800 hombres) y 56 estudios en 30 especies animales no humanas, desde insectos hasta mamíferos.
Las conclusiones apuntan a un fenómeno universal en el reino animal: el esperma maduro que permanece almacenado, ya sea en el macho o en la hembra, envejece y se daña independientemente de la edad del organismo que lo contiene. Los investigadores llaman a este proceso “senescencia” del esperma.

