La Hermandad de la Crucifixión vivió este Lunes Santo en Málaga un momento especialmente emotivo al inicio de su estación de penitencia. La protagonista fue Victoria Esperanza, una niña de seis años, que fue la encargada de dar los primeros toques de campana para la salida del Santísimo Cristo de la Crucifixión.
La participación de la pequeña no fue casual. Victoria Esperanza se ha convertido en un ejemplo de superación tras atravesar un proceso médico complejo. La niña fue diagnosticada de leucemia y, tras una recaída, permanecía desde septiembre del año pasado a la espera de un trasplante de médula ósea. Finalmente, el pasado 18 de diciembre fue intervenida en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, donde recibió células madre de un donante compatible. Este tratamiento ha supuesto un paso fundamental en su recuperación, que continúa evolucionando de forma favorable desde entonces.
Importancia de donar médula ósea
Su historia ha generado una notable respuesta de concienciación en torno a la donación de médula ósea. En este sentido, uno de los hermanos de la cofradía destacó la importancia de este gesto solidario momentos antes de que Victoria Esperanza diera el toque de campana. «Esta niña está malita, pero gracias a ella se va a curar mucha gente. Nos ha hecho a todos conscientes de que tenemos que donar médula todos los que estéis en edad. Porque donando médula donamos vidas. Ella ya va para arriba. Ella es una superheroína», aseguró. «Este tironcito lo vamos a dar por ella y por todos los niños que están como ella y esperemos que se curen. Os quiero a todos mañana donando médula el que no haya donado. Es super importante, por favor», insistió.
Este llamamiento pone el foco en la necesidad de aumentar el número de donantes, especialmente entre personas de entre 18 y 40 años, franja en la que se concentra el perfil más adecuado para este tipo de donaciones. La visibilidad de casos como el de Victoria contribuye a reforzar la sensibilización social sobre este tipo de enfermedades y sus posibles tratamientos.
Otro momento muy emotivo en Atarazanas
La jornada dejó además otro momento destacado al paso de la procesión por Atarazanas. Allí, el equipo del submarino del trono del Santísimo Cristo de la Crucifixión, conocido como ‘Cruz de Carrión’, hizo entrega de una camiseta a la niña. El gesto, sencillo pero cargado de simbolismo, fue recibido con una gran sonrisa por parte de la pequeña y los asistentes. Sin duda un momento que quedará grabado en la memoria de Victoria Esperanza, su familia y la hermandad.
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