El mundo del toro en Málaga está de luto por la muerte este pasado Viernes Santo en un accidente ocurrido en los corrales de La Malagueta del matador Ricardo Ortiz. El triste desenlace ha causado una gran conmoción y pesar entre los aficionados y profesionales taurinos, al tratarse de una persona muy conocida y vinculada al coso; donde actualmente trabajaba para la empresa Lances de Futuro.
Ricardo Ortiz tomaba la alternativa en la plaza de toros ecuatoriana de Quito el 28 de noviembre de 1994, de manos de Joselito de padrino y Juan Cruz de testigo; cerrando así una brillante etapa como novillero en la que formó parte de una prometedora generación junto a otros malagueños como Javier Conde o Juan José Trujillo. Previamente se había formado junto a ellos en la Escuela Taurina de Málaga, haciendo su primer paseíllo con quince años en la localidad gaditana de Arcos de la Frontera. Con picadores debutaría el 13 de octubre de 1991 en Fuengirola.
Ya de matador, aunque no gozó de grandes oportunidades, también logró importantes gestas como salir a hombros de La Malagueta junto al mismísimo José Tomás en la temporada de 2000.
Su pérdida ha causado una gran conmoción entre aficionados y profesionales taurinos por ser una persona muy conocida y vinculada a la plaza de toros de La Malagueta
Su compromiso con su ciudad natal quedaba patente al protagonizar en solitario una encerrona ante seis toros para contribuir a las obras de restauración de la Catedral de Málaga; en otra tarde en la que pudo dejar constancia de su valentía y arrojo, especialmente en banderillas donde siempre se mostró espectacular.
Una obsesión taurina heredada de su padre
Especialmente recordados son los tercios de banderillas que compartía con su padre, el que también fuera matador de toros y posteriormente banderillero Manolo Ortiz. Ricardo solía invitar a su progenitor, que siempre formó parte de su cuadrilla, a parear con él para ofrecer momentos de gran exposición por el carácter pundonoroso de ambos.
La carrera del diestro fallecido no estuvo exenta de percances, algunos de cierta gravedad que se sucedieron a lo largo de su trayectoria. Su exposición ante reses de algunas de las ganaderías consideradas como las más duras del campo bravo le llevaron a sufrir cogidas de las que pudo recuperarse hasta terminar su trayectoria en 2006, cuando se vestía por última vez de luces en Rincón de la Victoria cortando cuatro orejas y saliendo a hombros por la puerta grande.
Apartado de los ruedos, vivió unos años complicados en los que se alejó de ese mundo del toro en el que había nacido. No obstante, con el paso el tiempo regresaba a La Malagueta para desempeñar labores en los corrales del coso; donde era un reputado profesional por su capacidad en el manejo de las reses antes de los festejos taurinos a celebrar.
Ricardo Ortiz ha fallecido en un Viernes Santo en la que ha sido la casa de su familia desde hace generaciones, la que han custodiado como conserjes y de la que han salido grandes toreros que han llevado el nombre de Málaga por toda España y también el extranjero: siendo sus dos máximos referentes Manolo Ortiz durante su época en la célebre Cuadrilla del Arte, y el propio Ricardo.
Las causas del accidente siguen siendo estudiadas por efectivos policiales, no habiendo datos de momento de cuándo podrá celebrarse su funeral. El primero de los grandes homenajes que recibirá un torero se vivirá esta misma tarde, cuando al romperse el paseíllo de la Corrida Picassiana se guarde un minuto de silencio en su memoria.
Ha muerto Ricardo Ortiz, ha muerto un torero que da gloria a una Fiesta en la que la verdad es una máxima. Gloria a ti matador. Descansa en paz.
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