El sol se dejaba caer con un tono dorado, como en las buenas despedidas, y el palio tintineaba con paso parsimonioso. A las puertas del templo esperaba el barrio entero, pero nadie quería en realidad que Santa María del Triunfo llegara. Porque a la estela de su manto, impoluto, no solo quedaba el rastro de los pétalos que durante su recorrido le fueron lloviendo. También se iba la Semana Santa de Granada, plena por primera vez en mucho tiempo. Lo hizo en el Zaidín, que apagó ocho días de Pasión brillantes. Memorable.
Así ha sido el Domingo de Resurrección de Granada en directo en 101TV
Ya el encierro en La Alhambra la noche anterior había dejado el poso agridulce del adiós, que se adivinaba igualmente espléndido por los pronósticos meteorológicos, pero no por ello menos triste. Y, claro, desde primera hora, todo era emoción y nervios. Sobre todo, en los más pequeños. Porque este Domingo de Resurrección era su día. El Dulce Nombre de Jesús aguardaba en la iglesia de Santo Domingo a que los costaleros alevines lo portaran sobre sus hombros. Recorrió las calles envuelto en el alegre soniquete de las campanillas. Ellos eran, como les indicó el párroco, «reporteros» de una gran noticia: Jesús había regresado a la vida.
Con puntualidad británica se abrieron las puertas en San Miguel Arcángel, cuando todavía Los Facundillos levantaban simpáticas sonrisas en su camino hacia la carrera oficial. Los rayos de sol comenzaron a sacar de la penumbra con reposo al Señor de la Resurrección, aclamado por todo el barrio a su salida, seguido de su madre, Santa María del Triunfo. Entretanto, el cortejo de Regina Mundi también empezaba a desfilar, más ágil que los demás, en un recorrido también más corto desde la iglesia del Sagrario.
La última función
Una vez hubieron enfilado el sendero de vuelta los más pequeños, iluminado su rostro, el Cristo Resucitado y Nuestra Señora de la Alegría se acercaron hasta la Catedral, ceremoniosa su estación. Triunfal era, en ese momento, el paso de la Virgen del Zaidín sobre el Puente Romano, enclave ya icónico de la Semana Santa de Granada. Era una gran celebración simultánea por el centro de la ciudad, que desde este lunes ya recuperará su habitual ajetreo.
Regresó con premura la hermandad de Regina Mundi y todo el peso de clausurar la Semana Mayor granadina recayó sobre la cofradía zaidinera. A las puertas del templo caían las lágrimas, que desembocaban siempre en una sonrisa, a medio camino los rostros entre la alegría y la pena. El Cristo de la Resurrección dio dos pasos atrás, como si sus costaleros se resistieran a volver a verlo encerrado tras dos años pasados por agua, y despertó después un sonoro aplauso. En el dintel de San Miguel Arcángel, un abrazo con sabor a despedida. Ahí, en esa muestra de cariño, comenzó la cuenta atrás. Ya solo quedan 350 días para el Domingo de Ramos de 2027.

