Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán celebradas en Islamabad concluyeron sin acuerdo tras más de 20 horas de conversaciones intensas. Ambas delegaciones, encabezadas por el vicepresidente estadounidense, JD Vance, y altos cargos iraníes, mantuvieron reuniones prolongadas durante el sábado y la madrugada del domingo, pero no lograron cerrar un pacto.
Vance compareció al término del encuentro con un mensaje claro: «Hemos mantenido varias conversaciones sustanciales con los iraníes. Esa es la buena noticia. La mala noticia es que no hemos llegado a un acuerdo. Y creo que eso es mucho peor para Irán que para Estados Unidos».
El programa nuclear, principal obstáculo
Desde Washington se insiste en que el principal obstáculo ha sido la falta de un compromiso firme por parte de Teherán sobre su programa nuclear. «La pregunta clave es: ¿vemos un compromiso fundamental por parte de los iraníes de no desarrollar un arma nuclear, no solo ahora, ni dentro de dos años, sino a largo plazo? Todavía no lo hemos visto», afirmó Vance. En este sentido, recalcó que Estados Unidos necesita garantías verificables y duraderas de que Irán no buscará ni armas nucleares ni las herramientas para desarrollarlas rápidamente.
El vicepresidente también explicó que su país había presentado una propuesta que considera su «mejor y última oferta», definida como un «método de entendimiento». «Hemos dejado muy claras cuáles son nuestras líneas rojas, en qué aspectos estamos dispuestos a ceder y en cuáles no. Lo hemos dejado tan claro como nos ha sido posible, y ellos han optado por no aceptar nuestras condiciones», ha añadido.
Por su parte, las autoridades iraníes ofrecieron una versión distinta del resultado. Medios estatales y fuentes cercanas a la negociación atribuyeron el fracaso a las «exigencias excesivas» o «demandas irrazonables» de Estados Unidos. Según esta versión, Teherán presentó propuestas e iniciativas durante las conversaciones, pero considera que la postura estadounidense impidió cualquier avance.
Trump advierte que le «da igual» llegar a un acuerdo
Horas antes de que concluyeran las conversaciones, el presidente estadounidense, Donald Trump, ya había restado importancia a un posible acuerdo. «Me da igual llegar a un acuerdo o no (…). Hemos ganado pase lo que pase. Hemos ganado», afirmó.
Las discrepancias no se limitaron al ámbito nuclear. Otro de los puntos clave de desacuerdo fue el control del estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que circula una parte significativa del petróleo mundial. Irán defiende mantener su control y establecer condiciones sobre el tránsito marítimo, mientras que Estados Unidos y sus aliados rechazan esa posibilidad.
Durante la jornada también circularon informaciones contradictorias sobre posibles acuerdos económicos, como la liberación de fondos iraníes bloqueados en el extranjero. Sin embargo, no se confirmó ningún compromiso en este ámbito.
Una reunión histórica
El encuentro en Islamabad ha sido considerado un hecho histórico, ya que supuso la primera reunión cara a cara al más alto nivel entre representantes de Estados Unidos e Irán desde la revolución islámica de 1979, que marcó la ruptura de relaciones entre ambos países.
Pese a la falta de acuerdo, ninguna de las partes ha dado por roto el diálogo de forma definitiva. La negociación queda en suspenso, a la espera de una posible respuesta iraní a la oferta planteada por Washington y de futuros contactos que permitan retomar el proceso.
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