Profesor de instituto de formación, diputado en el Parlamento de Andalucía y candidato de Adelante Andalucía a las elecciones autonómicas del próximo 17 de mayo. José Ignacio García recibe a 101TV en la sede de su partido en Málaga, la ciudad que el líder andalucista define como «el laboratorio donde el PP ha ensayado las políticas que ahora aplica en toda Andalucía».
Las encuestas más recientes, incluido el sondeo del Centro de Estudios Andaluces (Centra), dependiente de la Junta de Andalucía, sitúan a Adelante disputando el último escaño provincial a Vox en varias provincias y como primera fuerza de la izquierda entre los votantes de 18 a 22 años.
García quiere «hablar a las claras» y defiende la «desprivatización» de 640.000 viviendas vacías, exige «recuperar los 4.700 millones derivados a la sanidad privada», anuncia que apoyaría una investidura del PSOE con condiciones pero que no se sentará en el gobierno de María Jesús Montero, y promete una campaña «divertida» frente a lo que llama el odio de Vox a Blas Infante y al 28 de febrero. Un odio que nace, dice García, «porque saben que se disputan el último escaño en muchas provincias entre Vox y Adelante Andalucía».
-Pregunta: Las encuestas y las sensaciones en la calle apuntan a que Adelante Andalucía puede ser una de las sorpresas del 17-M. ¿Confía en esa lectura?
-Respuesta: La verdad es que debo reconocer, con mucha cautela y mucha humildad, que tenemos buenas sensaciones. Hay cada vez más gente joven, más gente trabajadora, gente normal de los barrios que nos para por la calle, nos dice un montón de cosas, ve nuestros vídeos en redes sociales. Tenemos buenas sensaciones, pero como siempre, mucha cautela, porque nuestro proyecto es claro: intentar echar a la derecha para transformar Andalucía, y para eso nos queda mucho trabajo.
-Hacemos esta entrevista desde Málaga, ciudad elegida también para presentar vuestra candidatura de toda Andalucía como ha hecho por ejemplo Vox. ¿Consideráis Málaga ahora mismo como la mitad de la región desde donde abanderar el andalucismo que os diferencia?
-Nosotros somos un partido andalucista, somos un partido 100% andaluz. Creemos que es hora de que Andalucía dé un golpe encima de la mesa. Los andaluces y andaluzas tienen muchas ganas de decir aquí estamos y tiene que contar en el Estado. No puede ser siempre la última, encabezando todas las estadísticas malas. Las de la precariedad, el paro, la emigración. Las buenas nunca las encabezamos. Y necesitamos un andalucismo fuerte y de izquierdas.
Y Málaga para nosotros es un sitio fundamental porque ha sido el laboratorio del Partido Popular durante muchos años. Aquí han ensayado las políticas que ahora están aplicando por toda Andalucía. Lo vemos, por ejemplo, en materia de vivienda: pocos sitios hay donde la vivienda esté alcanzando unos niveles de precio tan inasumibles para gente con trabajo, incluso para funcionarios que no pueden pagar una vivienda. Eso ya es una situación absolutamente insostenible. Entonces creemos que en ese sitio donde el PP ha probado sus políticas y donde la gente más está sufriendo, es donde nosotros tenemos que construir la alternativa.
-Cádiz y Sevilla es vuestro eje de mayor acción y esta campaña va dirigida en conseguir representación en otras provincias.
-Cádiz y Sevilla eran nuestro eje en 2022. Ahora mismo estamos jugando por entrar con muchas posibilidades en toda la provincia. Sitios como Málaga, Córdoba, Granada y Huelva son lugares donde las últimas encuestas están señalando que estamos disputando el último escaño de la provincia entre Adelante Andalucía y Vox, o el PP, en función de la provincia.
Lo que yo quiero es que la gente que sufre la política de vivienda, que no consigue cita en el centro de salud, que ve cómo las listas de espera son enormes, que ve cómo no hay plazas en la Formación Profesional pública y tiene que sacarse un préstamo para que su hijo o hija estudie FP… esa gente es la que necesitamos que vaya a votar. Y si va a votar el 17 de mayo, yo creo que Adelante Andalucía va a entrar en todas las provincias y vamos a dar un golpe encima de la mesa bastante potente.
-Usted lleva tiempo diciendo que quiere quitarle votos a Vox, a ese perfil obrero tentado por su discurso. ¿No le está quitando votos más bien a Por Andalucía?
-Mira, los datos que han salido en las últimas encuestas y la sensación que tenemos en la calle es justamente esa: hay mucha gente trabajadora, normal y corriente, mucha gente joven que ve cómo el precio de la vivienda es insoportable, que ve la precariedad vital, el precio de la compra, y que tiene un cabreo existencial. Nosotros lo que queremos es que ese cabreo no se canalice por la extrema derecha, sino por los valores positivos, por la igualdad, por los servicios públicos.
Nosotros venimos a disputarle directamente a Vox toda esa gente que puede votarle por un cabreo. Y esto lo podemos afirmar con datos: Adelante Andalucía es ahora mismo el partido que le está disputando en los barrios obreros y entre la gente joven los últimos votos a Vox. Eso es fundamental, porque es lo que va a demostrar que la extrema derecha no es la solución.
«Nosotros venimos a disputarle directamente a Vox toda esa gente que puede votarle por un cabreo»
-El último sondeo del Centra y encuestas como la de GAD3 os sitúan incluso por encima del PSOE entre los nuevos votantes de izquierda, con un 24% entre los que tienen entre 18 y 22 años. ¿Ha sido fundamental su trabajo en redes sociales? Ha sabido ver la importancia de los reels…
-Hay que estar en todos los espacios. Muchas veces los partidos políticos hablamos demasiado y tenemos que escuchar. Y eso hay que hacerlo en los centros de trabajo, en las universidades, en las AMPA, en las cofradías, en los sindicatos. Y hay que hacerlo también en las redes sociales. Nosotros queremos estar en todas las facetas de la sociedad.
Las redes sociales, ¿cuántas horas le dedicamos? Pues yo muchas, intentando construir una Andalucía más justa, más solidaria, lanzando mensajes de que la solución a los problemas de la sanidad no es una persona migrante, sino que es Asisa, Quirón y Adeslas, que se están forrando con dinero público. Que el problema de la vivienda no es el vecino que consigue una VPO, sino que hay gente como los alemanes César y Yosef, dos personas que tienen 2.600 viviendas en España y las utilizan para especular.
La extrema derecha está lanzando su discurso muy injusto, muy insolidario y muy violento en las redes sociales. Nosotros tenemos que contrarrestarlo. Y la gente que nos conoce simpatiza con nosotros, se apunta de voluntaria, quiere echar una mano. Tenemos un buen nivel de aprobación entre quienes nos conocen.
Me da mucho miedo el ‘politiqués’
-¿Qué hay detrás del perfil que proyecta: las camisetas, las intervenciones en el Parlamento, los titulares contundentes? ¿Es algo de verdad o construido?
-A ver, yo en realidad soy un profe de secundaria. Mi trabajo es de profesor de instituto. Y cuando termine el mandato, como hizo Teresa Rodríguez cuando fue portavoz y diputada, volveré al instituto, a mi puesto de trabajo. Nosotros somos gente normal y corriente. Lo de las camisetas las he llevado siempre, no es un personaje que me he creado, es que llama la atención y ya está.
En el Parlamento intento dos cosas. Por un lado, hablarle a la gente. Me da mucho miedo el ‘politiqués’, ese idioma que hablan los políticos cuando les ponen un micrófono delante y se transforman. Cuando están fuera del micro hablan normal, pero les pones el micro y se ponen en una especie de modo diferente. Yo hablo como le hablo a mis alumnos en el instituto: con respeto, con educación, pero a las claras.
Y después la gente me pregunta por el tema de enfadarse, de usar palabras más gruesas en el Parlamento. Yo intento no enfadarme mucho, pero a veces hay cosas que son importantes y que requieren enfadarse. Cuando pasó lo de los cribados del cáncer de mama en Andalucía y dejaron a miles de mujeres tiradas por parte del señor Moreno Bonilla y el PP, eso era para enfadarse, y mucho. Los problemas de la vivienda son para enfadarse. Que no haya pediatra, que tengamos cientos de miles de niños sin pediatra asignado, eso es para enfadarse. Pero por tonterías, nunca.
«Yo hablo como le hablo a mis alumnos en el instituto, con respeto, con educación, pero a las claras»
-Ha citado a Teresa Rodríguez, quizás la persona más conocida de sus filas, ¿qué papel tiene en esta campaña? ¿sigue mandando su sombra?
-Teresa cierra la lista de Cádiz simbólicamente, que también es mi provincia. Y está en el núcleo duro del comité de campaña. Esta mañana he hablado con ella: me tiene que decir esto, me pregunta qué me parece esta propuesta. Ella está muy atenta y, como está a pie de trabajo y en el barrio, sabe perfectamente muchas cosas. Nosotros entendemos la participación política como miles de andaluces entienden participar en un AMPA, en una asociación de vecinos, en una cofradía o en un sindicato. En un determinado momento de tu vida te toca coger un tiempo de responsabilidad, terminas y vuelves a tu trabajo y participamos en nuestro tiempo libre. Esa es la forma en la que nosotros entendemos la política. Va a intentar en la medida de lo posible estar en la campaña.
Las ‘peleítas’ de la izquierda
-Hay una cosa que usted siempre menciona con una sonrisa: las peleítas de la izquierda. ¿Qué peleítas hay ahora mismo en Andalucía y cómo cree que las está leyendo el electorado?
-Yo en las peleítas de la izquierda no voy a entrar, porque a mí me interesan los problemas para que te den cita en el centro de salud, para que te hagan una prueba, para que te atiendan las listas de espera. Las mujeres con cáncer. A mí me interesan los problemas de vivienda, los de educación, las infraestructuras, los transportes. En Málaga ya hemos hablado de transporte, porque es que eso es un escándalo.
A mí me interesan las cosas de la vida diaria. Yo no estoy militando en política para meterle el dedo en el ojo a alguien de la izquierda. Yo quiero hablar de las cosas importantes, quiero disputarle el voto de la gente trabajadora a la extrema derecha y quiero que señalemos a Quirón, a Adeslas, a la sanidad privada que se está forrando con dinero público. Quiero que señalemos a los especuladores inmobiliarios. Eso es lo que me importa.
«Si salen las cuentas para echar a la derecha nos vamos a poner de acuerdo y le daríamos la investidura al PSOE»
-Insiste en echar a la derecha del Parlamento y eso me lleva a preguntarle en qué condiciones se lo imagina.
-A ver, nosotros lo hemos dicho muchas veces: si los números dan para que junto al PSOE, Adelante Andalucía, Izquierda Unida y Podemos podamos hacer que no haya un gobierno del Partido Popular, nosotros nos vamos a poner de acuerdo. Nuestra prioridad es echar a la derecha del gobierno, por supuesto. Si el PSOE es el partido más votado de la izquierda, nosotros pondremos una serie de condiciones.
Ahora bien, si nosotros somos menos votados que el PSOE, no entraríamos en el gobierno con María Jesús Montero. Yo quiero gobernar, pero quiero gobernar para aplicar el programa. Yo sé que cuando se cogen una o dos consejerías en un gobierno con el PSOE no se puede aplicar el programa porque quedas supeditado a un partido que no aporta soluciones y no es valiente para cambiar la vida de la gente.
Nosotros venimos de Kichi gobernando el Ayuntamiento de Cádi, somos la única izquierda de la última década que ha gobernado una capital de provincia en Andalucía. Yo quiero gobernar, pero para aplicar el programa. Lo que haríamos sería una táctica como la que se hace en el Congreso: darle la investidura e ir haciendo propuestas, negociando para ir arrancando victorias y medidas para la gente.
«El cargo más importante que yo puedo tener es el de presidente de la Junta de Andalucía. No hay nada más importante que eso»
-¿Cómo ve la figura de María Jesús Montero? ¿Tiene un papelón?
-Si yo critico a otro candidato no aporto nada yo tampoco. Solo digo una cosa, que lo más importante para mí y para mi vida política es Andalucía. No hay nada más importante que Andalucía. Yo estoy dedicado al 100%, cuerpo y alma, los siete días de la semana, a Andalucía y a los andaluces y andaluzas. El cargo más importante que yo puedo tener es el de presidente de la Junta de Andalucía. No hay nada más importante que eso.
-Sanidad. ¿Qué es lo primero que hay que cambiar?
-Lo primero es recuperar el dinero que se ha derivado a la sanidad privada, que son 4.700 millones en los últimos años. Y además ha habido una desinversión en la sanidad andaluza desde el año 2010 hasta el año 2024, de dos gobiernos de distinto color, de 20.000 millones de euros. No lo dice Adelante Andalucía, lo dicen los estudios de la Coordinadora en Defensa de la Sanidad Pública. Hay que recuperar ese dinero, hacer una inversión potente para contratar personal, mejorar las condiciones laborales y promover una atención primaria que sea el centro del sistema sanitario.
-Le he escuchado también proponer que sea incompatible trabajar en la sanidad pública y en la privada a la vez.
-Lo decimos muchas veces. Mira, hay que mejorarle las condiciones laborales a los médicos, pero no puede ser que tengamos médicos pensando más en la privada que en la pública. No podemos tener médicos en Andalucía cuyas horas de guardia no estén cotizando, que se les pague menos una hora a las cuatro de la madrugada que una hora normal. Yo quiero los mejores médicos y las mejores médicas, bien pagados, con buenas vacaciones, con contratos estables, que no tengan que irse a la privada. Y quiero que el que está en la pública esté en la pública al 100%, y el que está en la privada, en la privada al 100%. El descontrol que tenemos ahora, con médicos por la mañana en un sitio y por la tarde en otro, y los pacientes yendo de un lado a otro, eso tiene que acabarse.
«Desprivatizar la vivienda y regular el alquiler»
-Le he escuchado hablar incluso de expropiación. ¿Cómo queda exactamente su propuesta?
-Nosotros hablamos de desprivatización, nos gusta más esa palabra. Yo lanzo una pregunta a la gente, ¿es lógico que dos tipos como César y Yosef, dos alemanes, tengan 2.600 propiedades y haya cientos de miles de andaluces que no pueden pagarse una vivienda? Algo está fallando. ¿Saben cómo se llama el mayor casero de Andalucía? La Caixa. Ahora mismo, según el INE, hay 640.000 viviendas vacías en Andalucía. No hablo de la segunda residencia en la playa, sino casas vacías, sin uso ninguno, simplemente para especular. Pues yo creo que no puede ser que tengamos eso y un montón de andaluces que no podamos acceder a la vivienda en alquiler o en compra.
Un gobierno sensato debe coger a los bancos, fondos de inversión y a todos esos grandes rentistas y decirles, señores, estas viviendas o las ponen en alquiler accesible para la gente a un precio razonable, o las vamos a desprivatizar como Junta de Andalucía y las vamos a poner en un alquiler accesible.
La siguiente medida es regular el precio del alquiler. Si lo están haciendo todos los países de Europa, no es ninguna barbaridad. Nosotros proponemos ligar el precio del alquiler a los salarios, por cada distrito, la media de renta, el 30% —que es lo que dicen las Naciones Unidas que debería dedicar una familia a la vivienda— es el límite superior que puede tener el alquiler en ese distrito. Si suben los salarios, puede subir la vivienda. Lo que no puede ser es lo de ahora, que los salarios suben un poquito y la vivienda se dispara.
Y tercer elemento, muy importante, los pisos turísticos. En las zonas saturadas tenemos que devolver esos pisos a que sean viviendas para vecinos y vecinas. Y además hay que construir vivienda pública y reformar el sistema de VPO en Andalucía. Es un problema complejo que requiere muchas medidas, pero necesitamos un principio claro, las viviendas son para que viva la gente, no para especular ni para hacer negocio.

-Y en educación, ¿cuáles son las prioridades?
-Lo primero, una inversión fuerte para atender a los niños con necesidades específicas de apoyo educativo. No puede ser que los más vulnerables, los que más necesitan, estén sin la atención del profesorado necesario porque falta profesorado. Segundo, bajar la ratio: menos niños por clase para poder atenderles mejor. Lo que nos dicen los docentes no es que quieran cobrar más o trabajar menos: es que quieren tener menos alumnos para trabajar mejor. Eso es fundamental.
Y un elemento más que me parece clave: el comedor escolar. No puede ser que estemos condenando a nuestros niños a comer comida que no es buena, de catering de línea fría que llega dos días a la semana y se recalienta allí. Nosotros presentamos una ley en el Parlamento de comedor escolar que parece una cosa hiper revolucionaria pero que es de puro sentido común: volver a que todos los colegios tengan una cocina, un cocinero o cocinera, y se haga la comida allí para los niños. Fijaros qué cosa más extraña. Pues eso es lo que pedimos desde Adelante Andalucía.
«Queremos que todos los colegios con comedor tengan una cocina y una cocinera y se haga allí la comida para los niños»
-¿Cómo va a ser la campaña de Adelante Andalucía? ¿van a defender la figura de Blas Infante?
-Vamos a hacer una campaña divertida. ¿Por qué la política tiene que ser una cosa seria, de fruncir el ceño, de señores grises? Nosotros vamos a hacer una campaña que, sobre todo, hable de los problemas de la gente aportando soluciones. Nada de las peleítas entre políticos, sólo problemas y soluciones.
Luego, Vox odia a Blas Infante, odia el 28 de febrero, odia a Manuel José García Caparrós, odia a Andalucía. Pues ante su odio, nuestra sonrisa. Ante su odio, andalucismo. Lo que más le fastidia a la extrema derecha es precisamente eso, el andalucismo. Y no es casualidad, ellos mismos están viendo las mismas encuestas que nosotros, y saben que se disputan el último escaño en muchas provincias entre Vox y Adelante Andalucía. Por eso atacan a Blas Infante.
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