No era Semana Santa, pero sin duda la pasión se sintió igual. Granada entera revivió lo que aconteció entre el pasado 29 de marzo y el 5 de abril, pero ya con mayo a la vista. Sus titulares volvieron a recorrer las calles de la ciudad en los traslados previos a la gran exposición Kerygma, que llenaron cada rincón de devoción. Nada menos que 36 imágenes volvieron a desfilar por la capital, a través de cuatro rutas que desembocaron en un mismo destino: la Catedral.
Allí permanecerán las imágenes hasta el próximo 28 de noviembre con motivo de la exposición con la que la Federación de Cofradías conmemora el primer centenario de su fundación. Todo un hito que ha congregado a buena parte de los titulares más icónicos de la Semana Santa granadina, así como algunas representaciones que llevaban más de cincuenta años sin ver la luz del sol.
El Cristo del Trabajo callejeó desde bien temprano por su barrio del Zaidín, acompañado esta vez por María Santísima del Consuelo. A su paso, el de La Lanzada, pero sin la presencia del soldado que la ejecuta. A su estela, la Redención iba impregnando cada esquina, con La Salud siempre presente. Los granadinos, en los balcones, se asomaban de nuevo para reencontrarse con el Señor, en lo que abrían las puertas del Convento del Santo Ángel Custodio.
Una caravana procesional
No solo asomó el crucificado de San Agustín, sino también las representaciones menos habituales. Se cruzaron con el Nazareno de Nuestra Señora de las Angustias, en el mismo camino que recorrió Jesús Despojado tras María Magdalena. A su espalda, el Dulce Nombre velaba por el buen camino de su hijo.
Uno a uno, fueron desfilando desde las siete de la mañana en una caravana procesional que discurrió por las calles del centro histórico hasta llegar a la Catedral. Allí, en el templo, se convertirán en los protagonistas de una muestra que repasará el camino cristiano a través de la imaginería de las cofradías de la Archidiócesis.

