La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz continúa avanzando mientras crecen las dudas sobre el estado de la infraestructura en el momento del siniestro. Un suceso que ha dejado varias víctimas y que ha puesto el foco en las condiciones de las vías en este tramo de la provincia de Córdoba.
Declaraciones de Iñaki Barrón
El presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes ferroviarios, Iñaki Barrón, ha calificado lo ocurrido como un hecho fortuito: «Es un accidente fortuito con una carga enorme de mala suerte, porque pasaba un tren enfrente. La rotura del carril fue fortuita y ocurre con relativa frecuencia. Esto ocurre en España y en todos sitios no hay ningún país en el que no se rompan carriles.
Barrón afirma que los hechos ocurridos en la ciudad cordobesa no son catastróficos: «Esto no es sinónimo de accidente ni de catástrofe. Romper un carril es como reventar una rueda en la carretera. Puede que no sea nada o puede que nos matemos. En España, las roturas de carril oscilan entre dos o tres por semana».
Relato de las familias
Sin embargo, el relato de los familiares de las víctimas apunta en otra dirección y denuncian que el deterioro de las vías era conocido desde antes del accidente. La angustia y el temor de los familiares se intensifican al considerar que el accidente podría haberse evitado si se hubiera prestado atención a las advertencias sobre la infraestructura deficiente.
Un madre perdió a su hijo en la tragedia de Adamuz. Este era tripulante de AVE y asegura que él mismo le había advertido de las condiciones deplorables de las vías antes del siniestro: «Estaban todos los trenes en condiciones deplorables. Mi hijo me decía que el día menos pensado le iban a recoger con una ‘cucharilla’. Nunca creí que le podía pasar algo a mi hijo de 39 años y esto no se puede permitir», zanjó.
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