Andalucía ensalzó la «fuerza» de sus mujeres con los Premios Meridiana. La Junta celebró en el Parque de las Ciencias de Granada la 29ª edición de los galardones, cuya finalidad es reconocer la trayectoria de aquellas personas, colectivos o instituciones que, de algún modo, contribuyan a lo largo de su trayectoria a fortalecer la presencia y participación de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad. Una cita rebosante de emoción, que honró la labor de 18 personalidades y entidades antes de recordar, en un momento de sobrecogimiento, a la granadina Ana Orantes, cuya hija recogió la estatuilla que le fue concedida a título póstumo.
Fue el broche de una gala que, con el atractivo mediático de la presencia de Juanma Moreno un día después de anunciar la convocatoria de elecciones, incidió en la presencia de la mujer en distintos campos sociales. Comenzó con la actuación flamenca de Claudia La Debla, Fita Heredia y José Fermín Fernández para abrir boca, para seguidamente dar paso a la apertura de la alcaldesa de la ciudad, Marifrán Carazo. La regidora incidió en «la importancia de las políticas de igualdad», que, a su modo de ver, «significan el esfuerzo, el trabajo, lo que contribuye la mujer en la comunidad autónoma».
Premiados
Lo siguiente fue la ristra de premios, uno detrás de otro, hasta que las 18 estatuillas fueron entregadas. El IES Padre Luis Coloma de Jerez; el IES Los Neveros de Huétor Vega; Josefa Cano García; Irma Soriano; María del Carmen Cano Cervantes; Juana Martín Manzano; Estefanía Ferrer Puertas; la Asociación Andaluza de Mujeres Empresarias del Sector del Medio Ambiente; Lourdes Pastor Martínez; Paloma Saborido Sánchez; el Cádiz CF Fundación; Josefa Torres Torres; la Unidad de Atención a la Familia y Mujer de Málaga; Sandfire MATSA; La Asociación Andluza de Mujeres del Sector Pesquero; María Dolores Gimeno Durán, y la Escuela de Arte y Diseño en Andalucía recogieron su galardón.
En último lugar, la granadina Ana Orantes, asesinada en diciembre de 1997 por su exmarido tras exponer el maltrato al que había sido sometida durante años, recibió el premio a título póstumo. Lo recogió su hija Raquel, emocionada, que levantó una larga ovación tras la entrega. Seguidamente, analizó en una pequeña entrevista con Irma Soriano los avances en materia de igualdad y violencia machista que promovió la muerte de su madre.

