Alberto Garzón, el que un día estuvo a punto de ser el becerro dorado de la izquierda política española, sigue activo a través de Twitter con los grandes debates que afectan a la sociedad y tienen trasfondo institucional. Dejó en 2023 su cartera de ministro de Consumo y se apartó del foco público, aunque el malagueño quiere seguir teniendo voz a través del ágora tuitera.
A raíz del estallido sobre la vivienda, el Garzón que un día también vio todo esto con el traje desde el Consejo de Ministros está manifestando sus opiniones desde las redes sociales. Al pique demoscópico-partidista-personal con Teresa Rodríguez sobre la fragmentación de las urnas se le unen una serie de declaraciones sobre la vivienda.
«Si los propietarios del capital (los ricos) invierten en vivienda es porque allí se ofrecen mejores rentabilidades. De hecho, insultantemente mejores. No es la moralidad sino el capitalismo. Y lo que hay que hacer es regular o prohibir este tipo de inversión», ha escrito un Garzón que apoya esta tesis en un gráfico con datos del Banco de España.
La misma fuente que analistas, periodistas o políticos que opinan de forma diferente para señalar que una de las soluciones a esta crisis de vivienda es construir más. Algo en lo que opina de forma similar un Garzón que considera que hay construir más pero con el que matiz de que sea vivienda pública, sin dejar de lado lo que entiende como un «acaparamiento» de viviendas en el mercado.
El que fuera líder de Izquierda Unida también ha locutado con gráficos un vídeo en el que expone sus ‹recetas› para hacer frente al problema complejo de la vivienda, una bola que ha ido aumentando en la última década en la que Garzón asistía a esta situación con la cartera ministerial. Ahora, desde la claridad que da la lejanía con la política retoma su formación de economista para manifestar lo que opina.
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