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Ángel Sastre, sobre la operación de Trump en Venezuela: «Era la única opción de cambiar el régimen»

La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro durante la madrugada del 3 de enero de 2026 ha abierto un escenario sin precedentes, no solo en América Latina, también en el panorama internacional. Bombardeos selectivos contra instalaciones militares y, horas después, el anuncio de Donald Trump que confirmaba que el mandatario y su esposa habían sido detenidos y trasladados a Nueva York. Estados Unidos no solo reconocía la operación, sino que anunciaba que «gobernará» Venezuela durante una «transición segura», con una implicación directa en la explotación del petróleo.

Para analizar el alcance de lo ocurrido, entrevistamos al extremeño Ángel Sastre, periodista y corresponsal especializado en zonas de conflictos y un gran conocedor de la realidad venezolana, ahora, afincado en Málaga. Y es que su vínculo con el país sudamericano no es coyuntural; en veinte años ha viajado a Venezuela más de treinta veces y ha cubierto desde los tiempos de Hugo Chávez hasta la sucesión de Nicolás Maduro, las protestas de 2017 y la evolución del chavismo.

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Una captura inesperada

La noticia de la detención del presidente venezolano le sorprendió, aunque no del todo. «No pensaba que Estados Unidos llegara a un punto tan extremo, que fuera capaz de sustraer a un presidente de su búnker y llevárselo para juzgarlo», reconoce. Sin embargo, contextualiza el hecho en un proceso largo de bloqueo político.

«Desde las protestas de 2017, cuando los estudiantes fueron perseguidos y masacrados, la llamada primavera venezolana estaba marchita. Ya no había una oposición real dentro del país». Dice Sastre evocando unos hechos históricos que él mismo vivió en primera persona. De hecho, el corresponsal de guerra ha convertido sus crónicas en una novela gráfica, al estilo cómic, que recorre todas estas experiencias vividas durante sus viajes a Venezuela.

Desde esa perspectiva, Sastre admite una posición, para algunos, controvertida: «Personalmente me alegro de que haya habido una intervención militar. No era la mejor alternativa, pero no había otra para que cambiara el régimen». 

«Me alegro de que haya habido una intervención militar. No era la mejor alternativa, pero no había otra»

Entre la intervención y la ausencia de democracia

El periodista insiste en que la intervención plantea un debate de fondo: hasta qué punto un presidente extranjero puede intervenir militarmente en otro Estado. «Tengo sensaciones encontradas. Evidentemente no es la mejor opción, pero las elecciones ya no ofrecían ninguna salida», reafirma. Ni siquiera dentro de la oposición existía una postura unánime. Sectores más duros con el régimen de Maduro, como los afines a María Corina Machado, contemplaban escenarios extremos, mientras que otros, como el entorno de Henrique Capriles, apostaban por vías menos traumáticas.

Lo que más inquieta a Sastre no es solo la captura en sí, sino el discurso posterior de Donald Trump. «No habla de transición democrática, sino de ejercer el poder en la sombra», advierte. Todo apunta, según su análisis, a que figuras del actual entramado de poder sigan al frente, con Estados Unidos marcando la agenda desde fuera.

El petróleo como clave del conflicto

Cuando se le pregunta por los intereses reales de Washington, no duda: «Son totalmente por el petróleo». Recuerda que Estados Unidos fue durante décadas el principal inversor y comprador del crudo venezolano. La complejidad de los yacimientos, el llamado petróleo pesado, requiere infraestructuras y capital que solo grandes compañías pueden asumir. «Lo que va a hacer Estados Unidos es dar licencias a sus petroleras», sostiene.

Esto abre una incógnita para la población. Aunque muchos venezolanos celebran la caída de Maduro, Sastre lanza una advertencia: «Estos contratos suelen ser abusivos. Un pequeño porcentaje se queda en el país y el grueso va a las petroleras». Aun así, matiza que el actual sistema de corrupción, especialmente en PDVSA (Petróleos Venezuela), hace difícil imaginar un escenario peor para el ciudadano de a pie.

¿Un precedente peligroso?

¿Puede esta operación sentar un precedente en la región? Sastre cree que las amenazas a otros países forman parte del discurso, pero no se traducirán fácilmente en acciones. «No creo que se atreva con Cuba ni con Colombia. No hay los mismos intereses económicos ni la misma connivencia institucional que había en Venezuela», explica, aludiendo al papel del ejército y de figuras como Diosdado Cabello en el entramado del poder.

Sobre la postura del Gobierno español, que ha rechazado la intervención, Sastre la califica de «diplomática». «Europa, una vez más, se mueve en un terreno pantanoso, donde su posición es la de ser políticamente correcta. Es una buena actitud la que ha tomado. «, concluye.

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